México DF. El presidente Felipe Calderón llegó este lunes a Mexicali, Baja California, con el objetivo de recorrer las zonas afectadas y encabezar una reunión de evaluación sobre los daños que ocasionó el sismo de 7.2 grados Richter ocurrido el domingo. En la ocasión, comprometió el apoyo del gobierno federal a las personas afectadas. “No depende de nosotros que haya temblores o no, pero sí está en nuestras manos minimizar los efectos”, precisó.

El presidente ofreció el apoyo del gobierno federal para levantar un censo entre la comunidad, que fue una de las más afectadas, para ver qué necesita cada persona, ya sean paredes, techos o viviendas completas. Los damnificados relataron, entre otras cosas, cómo se agrietaron y se derrumbaron sus viviendas y explicaron que tras el temblor brotó agua y se inundaron "hasta las rodillas", indica El Universal.

Algunos de los puntos que marcan la visita de Calderón son la comunidad “El Faro” y el encauzamiento de los canales de riego, para conocer de primera mano las opiniones de las personas luego del movimiento telúrico, revela la agencia Notimex.

En la ocasión detalló que se evaluarán las pérdidas que registraron las cosechas, además de que se efectuará un estudio geotérmico para determinar las causas que ocasionaron diversas inundaciones en ejidos y comunidades. Detalló que se pondrá en marcha un programa de empleo temporal para aquellas personas que hayan perdido su fuente de trabajo, e informó que se levantará un censo, casa por casa, para determinar las afectaciones ocurridas a consecuencia del sismo, precisó la agencia de noticias.

Respecto a las características del terremoto de este domingo, Carlos Valdés González, jefe del Servicio Sismológico Nacional de México, señaló que “el de Mexicali fue un sismo muy parecido al de Haití, pues se localizó muy cerca de la superficie y, debido a su escasa profundidad, generó un movimiento intenso que cubrió una zona amplia. Pero los daños dependen mucho de las construcciones, y claramente las repercusiones en Mexicali y Haití fueron muy distintas. Aquí hubo daños materiales y dos víctimas, pero en Haití murieron miles”.

Explicó que el respeto a los códigos de construcción y la educación de la gente evitaron que el sismo se convirtiera en un desastre, informó Milenio.

Consecuencias del terremoto. El sismo dañó el domingo por la tarde carreteras, edificios y derribó postes de electricidad dejando a localidades enteras a oscuras, sobre todo a la fronteriza e industrial ciudad mexicana de Mexicali, un importante y transitado cruce fronterizo hacia Estados Unidos.

Un hombre falleció cuando se desplomó su vivienda y otro murió por la caída de una barda, dijo el gobernador del estado de Baja California, José Osuna Millán.

En Mexicali, la capital de Baja California con poco más de un millón de habitantes y sede de plantas maquiladoras, varios edificios del Gobierno, la universidad estatal y hospitales mostraban grietas y vidrios rotos, aunque no hubo derrumbes. Tres hospitales públicos trasladaron a parte de sus pacientes a los estacionamientos en tanto evaluaban los daños en las estructuras de los edificios.

La situación podría ser peor para los poblados ubicados en el llamado valle de Mexicali, al sur de la ciudad, donde las viviendas de unas 3,500 personas se habrían derrumbado o sufrido daños severos, lo que obligaría a su reubicación en albergues, dijo Osuna.

"Pasamos la noche orando aquí en el parque. Ha habido réplicas constantes y nadie quiere ir a sus casas", dijo a Reuters el pastor evangélico Fernando López en el poblado de Guadalupe Victoria, muy cerca del epicentro del sismo.

Cerca de 80 réplicas se sucedieron hasta la mañana del lunes. Erik Pounders, geólogo del Servicio Sismológico de Estados Unidos, dijo que con la cantidad de réplicas era posible otro sismo de entre 6 y 7 grados.

El gobernador esperaba que el gobierno federal declarara zona de emergencia en el valle, lo que permite liberar fondos federales para atender las consecuencias del desastre.

En la mañana del lunes gran parte del servicio eléctrico fue restablecido y cientos de personas volvían a sus casas tras haber pasado la noche en tiendas de campaña o en sus coches.

"No podíamos estar en casa, mis hijos se asustaron mucho y nosotros también. No es la primera vez que paso por una situación igual, en 1985 me tocó el terremoto en la Ciudad de México", dijo Carlos, un trabajador aduanal de 34 años.

Daños a ambos lados de la frontera. Las carretera principal entre Mexicali y Tijuana, también en Baja California cerca de la costa del Pacífico, presentaba una profunda grieta, dijo un testigo de Reuters.

El paso fronterizo de Mexicali a Calexico fue cerrado por la noche y reabierto temprano el lunes pero sólo a los peatones, en tanto llegaban expertos para evaluar los daños en el puente que conecta a ambos países.

En Calexico, de 40,000 habitantes, en oficinas estatales y comercios los encargados limpiaban vidrios rotos esparcidos por doquier debido al sismo, que también provocó daños en edificios así como en líneas de gas y agua. "Dada la magnitud del terremoto, el daño no fue tanto", dijo Jesús Cintora mientras barría los vidrios de la ventana de su oficina, en el centro de la ciudad.

Turistas que intentaban volver a sus casas luego del feriado de Semana Santa se vieron en problemas para cargar combustible en medio del tráfico.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por su sigla en inglés) reportó en un principio que el sismo había sido de magnitud 6.9, con epicentro a una profundidad de 32 kilómetros. Pero luego revisó su intensidad a 7.2 y la profundidad a 10 kilómetros. Un sismo de esa intensidad puede causar serios daños en áreas urbanas.

Los devastadores terremotos que golpearon a Haití y Chile este año han dejado a muchos latinoamericanos nerviosos en una región que suele sufrir movimientos telúricos con frecuencia.

En algunos vecindarios de San Diego -cerca de la frontera con Tijuana- se reportaron daños menores y el estallido de tuberías. En Los Ángeles, a unos 320 kilómetros del epicentro, también se sacudieron los edificios.

El sur de California y el noroeste de México son propensos a sismos por situarse sobre la falla de San Andrés, que divide a las placas tectónicas de Norteamérica y del Pacífico.