Yushu. A 617 personas aumentó este jueves la cifra de muertos provocados por el terremoto en el montañoso y lejano condado Yushu, en la provincia china de Qinghai, mientras caravanas de camiones transportan alimentos y tiendas para los sobrevivientes que luchan contra el frío.

Se espera que la cifra de muertos siga aumentando, ya que las bajas temperaturas dejan pocas esperanzas para quienes permanecen atrapados bajos los escombros de sus casas, colegios y monasterios en la devastada capital del condado, Jiegu, conocida en tibetano como Gyegu o Jyeku.

Cerca de 10.000 personas resultaron heridas, unas 1.000 de ellas de gravedad, mientras que cientos aún no son encontrados después del terremoto de este miércoles, informó la agencia oficial de noticias Xinhua, citando a un portavoz del centro de socorro en el pueblo habitado por miembros de la etnia tibetana.

Buses que transportan a socorristas y camiones llenos de comida y medicinas avanzaban durante la noche a través del aguanieve, tormentas de arena y fríos vientos congelados por una carretera de 1.000 kilómetros que separa a Yushu de la capital provincial Xining.

Funcionarios locales han hablado sobre la urgente necesidad de medicinas y refugios en Yushu, cuyos 100.00 habitantes están concentrados cerca de la capital del condado.

"El mayor problema ahora es que nos faltan tiendas de campaña, nos falta equipo médico, medicamentos y trabajadores de salud", dijo Zhuohuaxia, portavoz local, a la agencia de noticias Xinhua.

Grietas aparecieron en una represa cerca del pueblo de Gyegu, informó Xinhua, agregando que trabajadores intentan estabilizar la estructura para evitar que colapse y provoque una inundación en el poblado.

Los sobrevivientes durmieron bajo colchas reunidas desde los escombros y restos de sus antiguas viviendas, o levantaron tiendas en una zona plana justo afuera del pueblo.

Algunos pasaron la noche adentro de sus autos para evitar el frío, dijo la televisión estatal.

El terremoto principal de magnitud 6,9 tuvo su epicentro en las montañas que dividen a la provincia de Qinghai de la Región Autónoma de Tíbet. La meseta tibetana es frecuentemente sacudida por temblores, pero las víctimas fatales suelen ser pocas porque no mucha gente vive en la región.

Recuerdos de Sichuan. A muchos chinos, las imágenes de Yushu les recordaron el devastador terremoto de mayo de 2008 en la provincia de Sichuan, que dejó 80.000 muertos.

Voluntarios y donantes intercambiaban información a través de Twitter, mientras que tibetanos y chinos que viven en Pekín organizaron una improvisada recolección de fondos cerca del mayor templo budista tibetano de la capital china.

En el terremoto de Sichuan, el extendido colapso de las escuelas, mientras otras edificaciones cercanas permanecieron en pie, generó malestar y acusaciones de corrupción.

En el sismo en Yushu, se confirmó la muerte de 66 estudiantes y 10 profesores en tres escuelas, informó Xinhua.

La experiencia adquirida en ese esfuerzo de rescate fue evidente en la velocidad con que se envió el material después del terremoto.

El presidente Hu Jintao y el primer ministro Wen Jiabao han exigido que no se escatimen esfuerzos de rescate y enviaron al viceprimer ministro Hui Liangyu a Qinghai para supervisar el trabajo de asistencia.

El exiliado líder espiritual tibetano, el Dalai Lama, quien nació en Qinghai, dijo en un comunicado que está rezando por las víctimas.

"Espero que toda la ayuda posible y esfuerzos de socorro lleguen a estas personas. También estoy explorando como yo, también, podría contribuir a esos esfuerzos", dijo el ganador del Premio Nobel de la Paz, acusado por Pekín de promover la independencia tibetana.

Él dice que sencillamente desea una autonomía más significativa para su patria.

Algunos puentes y caminos alrededor de Yushu resultaron dañados o completamente cortados, lo que podría complicar los esfuerzos de rescate, informó la televisión estatal. El aeropuerto está abierto, pero el camino que lo conecta con el condado resultó gravemente dañado, agregó.

"La extrema pobreza de la región debería ser un recordatorio de por qué muchos en China no reconocen la caricatura del país como una superpotencia económica que frecuentemente se muestra en el extranjero", dijo Capital Economics, con base en Londres, en un comunicado difundido por correo electrónico.