Boston. El presidente de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores del Vaticano, el cardenal Seán Patrick O'Malley, criticó los comentarios hechos esta semana por el papa Francisco en defensa del obispo chileno Juan Barros, acusado de encubrir abusos sexuales contra menores.

"El día que me traigan una prueba contra el obispo Barros, voy a hablar", declaró el pontífice a periodistas de varios medios locales a su llegada a la ciudad de Iquique, donde celebró la tercera y última misa de su gira apostólica por Chile. "No hay una sola prueba en contra, todo es calumnia", enfatizó Jorge Mario Bergoglio.

"Fuente de gran dolor". En una carta publicada por su Archidiócesis de Boston (EE. UU.), el cardenal O'Malley consideró "comprensible" que las palabras del papa "fueron una fuente de gran dolor para los supervivientes de abuso sexual por parte del clero o cualquier otro perpetrador".

"Las palabras que expresan el mensaje 'si tú no puedes probar tus alegaciones, entonces no serás creído' abandonan a quien han sufrido reprobables violaciones criminales de su dignidad humana y relegan a los supervivientes al exilio desacreditado", subrayó el cardenal.

Juan Barros Madrid, nombrado obispo en marzo de 2015 por el papa Francisco, ha estado estos días en el ojo del huracán por su participación en los principales actos religiosos con motivo de la visita del pontífice.

"He sido testigo de su dolor al conocer la profundidad y amplitud de las heridas infligidas a quieres fueron abusados". Cardenal Seán Patrick O'Malley

La polémica se debe a las denuncias en su contra como encubridor de los crímenes cometidos por Fernando Karadima cuando éste era párroco de la iglesia de El Bosque, en Santiago de Chile.

El también arzobispo de Boston precisó que, al "no haber estado personalmente implicado en los casos que fueron objeto" de los comentarios de Francisco, no puede abordar "por qué el Santo Padre eligió las palabras particulares que usó en ese momento".

"Lo que sí sé, sin embargo, es que el papa Francisco reconoce completamente los fallos indignantes de la Iglesia y su clero que abusó de niños y el devastador impacto que esos crímenes han tenido en supervivientes y sus seres queridos", matizó O'Malley. 

"Acompañando al Santo Padre en numerosas reuniones con supervivientes, he sido testigo de su dolor al conocer la profundidad y amplitud de las heridas infligidas a quieres fueron abusados, y que el proceso de recuperación puede durar una vida", agregó.