Ginebra. El asesinato de activistas laborales aumentó de manera pronunciada en 2009 debido a que la crisis económica global desencadenó violencia contra los trabajadores que exigían sus derechos, dijo este miércoles un reporte de la Confederación Sindical Internacional (CSI).

El reporte, divulgado para coincidir con la conferencia anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra, dijo que distintos gobiernos han tomado medidas contra los sindicatos y que los empleadores están incrementando la intimidación y otras formas de persecución.

"Los derechos sindicales continúan siendo infringidos, en muchos casos con impunidad total, y la represión de los sindicalistas sigue mientras los gobiernos no cumplen su responsabilidad de asegurar que esos derechos sean respetados", sostuvo el texto.

La organización con sede en Bruselas dijo que 101 activistas sindicales fueron asesinados en 11 países el año pasado -principalmente en América Latina, pero también en Asia y África- contra 76 en 2008.

Colombia fue el país con más trabajadores muertos, indicó el reporte, con un total de 48 asesinatos que incluyeron a 22 líderes sindicales, cinco de ellos mujeres. Luego le siguen Guatemala, con 16 muertos, y Honduras, con 12.

Seis trabajadores fueron asesinados tanto en Bangladesh como en México, y cuatro en Brasil, enuncia el reporte. Otros países donde se reportó el asesinato de activistas sindicales fueron República Dominicana, Filipinas, India, Irak y Nigeria.

El reporte dijo que muchos países que han firmado las convenciones de la OIT sobre estándares básicos de trabajo -que incluye el derecho a huelga y el derecho a formar sindicatos- los ignoran y no protegen a sus propios empleados.

Muchos gobiernos y compañías han usado la crisis económica como un pretexto para debilitar y socavar los derechos sindicales, en medio de la pérdida de decenas de millones de puestos de trabajo y la amenaza continua de desempleo entre quienes todavía trabajan.

Además de las muertes, se han registrado intentos de asesinato y amenazas de muerte, mientras que miles de activistas están encarcelados en países como Irán, Pakistán, Corea del Sur, Turquía y Zimbabue, indicó el reporte.

Oriente Medio es la región donde los derechos sindicales están menos protegidos, con importantes obstáculos establecidos por los gobiernos para la formación de sindicatos. Los trabajadores migrantes en esa región son especialmente vulnerables y a menudo trabajan en pésimas condiciones.

En Asia, de acuerdo a la CSI, la organización es generalmente difícil para los trabajadores y en países como Filipinas, Pakistán e India los empleadores usan una amplia gama de tácticas que van desde el hostigamiento al despido de líderes para dividir a los sindicatos.

En China, según señaló el documento, el aumento de huelgas ha llevado a las autoridades a asumir una postura menos hostil hacia los sindicatos, pero los trabajadores movilizados siguen enfrentando el acoso y la represión policial.

Los países desarrollados, incluyendo Estados Unidos, Alemania y Suiza también están lejos de tener un historial limpio, de acuerdo al reporte.