Houston. El hombre elegido por el gobierno del presidente Barack Obama para liderar los esfuerzos contra el peor derrame de petróleo costa afuera en la historia estadounidense atribuyó a BP  el mérito de sellar su dañado pozo, pero criticó sus esfuerzos de limpieza en el litoral.

El almirante en retiro de la Guardia Costera Thad Allen fue el rostro de la respuesta del gobierno federal al desastre, que tuvo la atención mundial durante los 87 días en que el pozo Macondo de la petrolera británica BP expulsó más de 4 millones de barriles de petróleo en el Golfo de México.

La explosión del 20 de abril en la torre de perforación Deepwater Horizon provocó la muerte de 11 trabajadores y liberó un torrente de petróleo que contaminó las costas de cuatro estados estadounidenses.

Allen estuvo a cargo de los 47.000 trabajadores y 7.000 navíos encargados de campaña de limpieza. A casi un año continúa el esfuerzo de limpieza, pero Allen volvió a su retiro.

"Sencillamente no hay una respuesta simple (a lo que pasó)", dijo Allen .

El funcionario dijo que el mejor trabajo que realizó BP fue en el mismo sitio donde estaba el pozo, frente a las costas de Luisiana.

"Francamente, cuando reviso la efectividad de BP, fueron más efectivos cuanto más se acercaron al pozo, y probablemente fueron menos efectivos cuanto más se alejaban de este", indicó.

Allen criticó a BP por su torpe manejo en movilizar un pequeño ejército de contratistas y subcontratistas que estuvieron a cargo de limpiar el petróleo desde los manglares de Luisiana a las playas de Florida.

"No se dieron cuenta de que era la mirada por la cual el público evaluó la respuesta", sostuvo. "Es muy difícil externalizar valores centrales - compasión y empatía - a un contratista", indicó.

El destino del petróleo que se derramó en el océano aún es "una gran duda", dijo Allen. "Requerimos un esfuerzo de investigación muy robusto en los próximos años para entender verdaderamente el destino del petróleo en el agua", sostuvo.

Sobre las "cenas de trabajo", Allen dijo que llegó a conocer al ex presidente ejecutivo de BP, Tony Hayward, y a Bob Dudley, el estadounidense que tomó su cargo.

"Ambos fueron muy profesionales, (...) responsables", aseveró.

El ex funcionario no quiso criticar a los ejecutivos directamente pero se refirió a ciertas declaraciones que finalmente llevaron al directorio de BP a pedir la salida de Hayward.

Hayward fue ridiculizado en Estados Unidos por quejarse de que quería "de regreso su vida" a semanas de la explosión.

"Hayward (...) reveló algunas opiniones personales (...) A los líderes de alto nivel no se les permite ese lujo", señaló.

Allen señaló que su propio estilo de liderazgo a menudo implicaba "hacer primero y preguntar después".

"En ocasiones seguía adelante y asumía que si alguien tenía un problema con eso me lo dirían", aseveró.

Finalmente, afirmó que estaba satisfecho con su desempeño pese a las encendidas peticiones de algunos políticos de la costa del Golfo durante el peor momento de la crisis para que renunciara.

"Seguí adelante pese a algunas críticas de líderes políticos locales de que yo era incompetente", dijo Allen. "Duermo bien por las noches y me satisface haber trabajado duro cada día", concluyó.