Río de Janeiro. Río de Janeiro se preparaba para más lluvias este miércoles, mientras que el número de muertos por inundaciones y deslaves subía a 104 víctimas, a la vez que el orden volvía lentamente a la segunda ciudad más grande de Brasil, que el día previo se vio envuelta en un caos.

El alcalde de Río, Eduardo Paes, dijo que el tráfico había mejorado luego de que las lluvias más intensas, en al menos tres décadas, convirtieron este martes a viaductos en lagos, dejaron a residentes y trabajadores varados y provocaron deslaves que destruyeron casas en favelas ubicadas en lomas de cerros.

El Cuerpo de Bomberos de la ciudad afirmó que los equipos de rescate habían acelerado la búsqueda de decenas de personas desaparecidas como resultado de las inundaciones y deslizamientos de tierras.

"Desde el punto de vista de la movilidad, la situación es mejor que ayer", dijo Paes en una rueda de prensa temprano en la mañana.

También llamó a la población a posponer reuniones y evitar desplazamientos en la ciudad, en la medida de lo posible. Las escuelas permanecieron cerradas por segundo día.

El servicio meteorológico del gobierno pronosticó que las lluvias continuarán hasta el sábado, pese a que la nubosidad disminuyó brevemente y las lluvias cesaron el miércoles en la mañana.

Un portavoz del Cuerpo de Bomberos dijo que 39 personas perdieron la vida en Río de Janeiro, famosa por sus playas y carnavales, mientras que el resto de las víctimas fatales se registró en suburbios y ciudades aledañas en el estado de Río de Janeiro.

En la cercana ciudad de Niterói, residentes buscaban desesperadamente a sobrevivientes entre los escombros de 10 casas que quedaron destruidas en un deslave, informó la red Globo.

"Perdí a mi cuñada y a una sobrina y mi sobrino y cuñado aún están desaparecidos", dijo a Globo el enfermero Samuel Franca, quien logró rescatar a su hermana de los escombros el día anterior.

Río bajo el agua. Las imágenes de Globo mostraron autobuses tratando de desplazarse por calles inundadas en la zona occidental de la ciudad, aunque el tránsito prácticamente había vuelto a la normalidad en el distrito financiero central.

El alcalde Paes llamó a aquellos que viven en poblaciones en lomas de cerros con riesgo de deslaves a abandonar sus hogare, en la medida en que continúen las precipitaciones.

"Sus vidas están en peligro", sostuvo Paes.

El equipo de fútbol más popular de Brasil, el Flamengo, pospuso un partido contra Universidad de Chile por la Copa Libertadores, debido a las lluvias y las escuelas de Río suspendieron las clases por segundo día.

Paes dijo el martes que 1.200 personas habían quedado sin hogar y que 10.000 casas seguían en riesgo, en su mayor parte en favelas donde vive alrededor de un quinto de la población de Río, a menudo en precarias viviendas que son altamente vulnerables a la lluvia intensa.

Canales de televisión mostraron el martes partes centrales de Río inundadas y automóviles abandonados bajo el agua. Cerca de la playa de Copacabana, residentes que se dirigían a su trabajo tuvieron que caminar con el agua hasta los tobillos.

La inundación y consecuente caos vial renovaron la atención sobre la pobre infraestructura de Río en momentos en que se prepara para ser sede de la Copa Mundial del Fútbol 2014 y los Juegos Olímpicos del 2016.

En enero, al menos 76 personas perdieron la vida en inundaciones y deslaves en los estados de Río de Janeiro, Sao Paulo y Minas Gerais, los más poblados de Brasil.

En aquella oportunidad, decenas de personas murieron en un deslave que afectó un centro vacacional en una playa ubicada entre Río de Janeiro y la ciudad costera de Santos.