Bogotá. La tormenta tropical Alex dejó al menos tres muertos tras golpear con fuerza de huracán categoría 2 la costa noreste de México este jueves, provocando fuertes lluvias e inundaciones.

Las tres personas murieron en Monterrey, capital del estado de Nuevo León, fronterizo con Estados Unidos, debido a las intensas lluvias que desbordaron ríos inundando las calles y dejando incomunicadas a decenas de familias.

Un hombre murió cuando la barda de una casa se derrumbó y dos más fueron arrastrados por la fuerza del agua de un arroyo desbordado, dijeron autoridades locales.

"Se han registrado lluvias muy intensas, incluso cifras récord de agua que se ha recibido en el área metropolitana de Monterrey y sur del estado (....) causando que los ríos y los arroyos tengan un gran cúmulo de agua", dijo el jueves el gobernador de Nuevo León, Rodrigo Treviño.

El río Santa Catarina, cuyo cauce seco atraviesa el centro de Monterrey, alcanzó su máximo de capacidad y se desbordó arrastrando infraestructura deportiva, un mercado ambulante y autos estacionados.

Las autoridades cerraron vialidades y suspendieron clases, mientras que algunas empresas cancelaron turnos laborales.

Varios búfalos y lobos de un zoológico salieron flotando de sus jaulas cuando un río cercano las llenó de agua.

Las inundaciones dejadas por Alex -que el Centro de Huracanes de Estados Unidos catalogó como el huracán de categoría 2 más potente desde junio de 1966- recordaban lo sucedido en 1988, cuando el huracán Gilberto cobró la vida de unas 200 personas en Monterrey.

A pesar de la intensidad de las lluvias, la tormenta seguía debilitándose, con vientos de 65 kilómetros por hora. El Centro dijo que la tormenta se movía tierra adentro hacia el oeste y se disiparía en las próximas horas.

"Los daños son enormes, el río se desbordó y tenemos gente atrapada en los techos de sus casas", dijo a la televisión local Martín Zamarripa, alcalde del municipio de Hualauises, a unos 100 kilómetros al sureste de Monterrey.

Como huracán de categoría 2, Alex derrumbó viviendas precarias y arrancó árboles de raíz a su paso por Tamaulipas, además de ser un golpe para los esfuerzos de la compañía petrolera BP para controlar un derrame de crudo frente a la costa de Luisiana, donde algunas operaciones fueron suspendidas.