Indianapolis. Poderosos tornados azotaron una vasta región del medioeste y sur de Estados Unidos, causando la muerte de al menos 27 personas en tres estados y llevando a 40 la cifra de víctimas fatales por una semana de tormentas al final del invierno boreal.

Los tornados destruyeron casas, dañaron una prisión y destrozaron vehículos a lo largo de la región, dejando al menos 13 muertos en el sur de Indiana, otros 12 en la vecina Kentucky y dos más en Ohio, dijeron funcionarios estadounidenses.

En total, la última serie de tormentas azotó a estados desde Ohio e Indiana hasta el sur de Alabama.

Otra muerte posiblemente relacionada con los tornados ocurrió en Henryville, Indiana, donde imágenes de televisión mostraron casas severamente dañadas.

Videos caseros emitidos al aire mostraron a trabajadores de rescate el viernes en Indiana buscando entre los escombros de una vivienda arruinada, mientras los residentes intentaban salir. Varias estructuras similares a almacenes quedaron sin techos.

El alcalde Chuck Adams en el condado de Clark en Indiana dijo que se produjeron daños masivos a una escuela en Henryville, pero afirmó: "Todos los niños están fuera. Ninguno de ellos está herido, sólo hay lesiones menores".

Un funcionario de Indiana confirmó 13 muertes por los tornados del viernes en cuatro condados del sureste. Un portavoz de un departamento de Salud Pública de Kentucky afirmó que el número de fallecidos llegaba a 12, mientras que funcionarios de Ohio reportaron dos víctimas fatales en un solo condado.

La serie de tormentas pareció debilitarse la noche del viernes mientras tomaba una ruta hacia el este, pero el Servicio Meteorológico Nacional dijo que era posible que surgiera otro sistema de tornados el sábado.

Es posible que se produzcan fuertes tormentas eléctricas y tornados en un área que se extiende desde Indiana y Ohio a Kentucky, Tennessee, Misisipi y Alabama.

Las violentas tormentas de esta semana provocaron temores de que 2012 sea otro año de intensa actividad en materia de tornados, después de que en 2011 se registraran 50 muertes por estos fenómenos en Estados Unidos, el peor periodo visto en un siglo, según funcionarios.