Un total de 12.255 personas viven en la calle en Chile, según el "Segundo catastro nacional de personas en situación de calle" del ministerio de Desarrollo Social (MDS), que divulgó la prensa nacional.

Del total de indigentes, 10.185 son hombres (84%) y 2.070 mujeres (16%), indica el catastro difundido en medios locales que citan como fuente al experto en mediciones de pobreza, el sociólogo Benito Baranda.

Estas personas tienen 5,8 años en promedio de enfrentar dicha condición, en un país con una población superior a los 17 millones de personas, es decir, representan menos del 1% de sus habitantes.

"Las situaciones por las cuales las personas llegan a vivir en la calle se pueden agrupar en dos ámbitos: personal y social", indicó el especialista.

En el primer caso los sujetos entran "en una crisis desencadenada por dificultades de entendimiento familiar, consumo de drogas o alcohol, pérdida de algún ser querido o problemas de salud".

El segundo ámbito se debe a falta de apoyos del Estado cuando los individuos viven estos períodos de crisis.

De acuerdo al informe, el 68, 3% de los indigentes cuenta con un trabajo.

"La mayoría de las personas en situación de calle ha trabajado, ya sea de manera intermitente o estable", indicó Baranda.

Algunos de ellos pueden incluso salir de la extrema pobreza, porque generan ingresos superiores a una "canasta básica" o hasta puden salir del umbral de la pobreza material, porque generan más de dos "canastas" de alimentos.

Baranda explicó que "la exclusión social no sólo se define por el nivel económico, sino por otros factores como vínculos familiares, nivel de educación y acceso a la salud".

La mayoría de ellos duerme en la calle o en lugares precarios, mientras que un número menor pasa la noche en albergues.

Otra de las características que define su situación, es que cuentan con una baja escolaridad, que en promedio llega a los 8,3 años, por debajo de los 10 años que registra la mayoría de la población.

El catastro de personas en situación de calle destaca que mientras mayor es la educación, menor es la incidencia para enfrentar esta condición.

Solamente 5,2% de ellas cuenta con estudios superiores, 16,9% con educación media y 14,5% con enseñanza básica.