Quito. Líderes del bloque de naciones sudamericanas Unasur acordaron el martes crear un fondo de unos US$300 millones para apoyar en el mediano plazo a la reconstrucción de Haití, devastada por un terremoto, cuyo proceso deberá ser liderado por el gobierno de ese país.

El encuentro, al que asistieron cuatro de los 12 mandatarios del ente regional, marcó la vuelta del presidente de Colombia a Ecuador tras la ruptura de relaciones en 2008, en medio de la expectativa por un acercamiento entre ambos mandatarios.

Las principales necesidades de Haití, tras el terremoto que dejó unos 200.000 muertos y millones de damnificados, son la infraestructura, salud y el desarrollo agrícola, según el presidente de ese país, René Preval, quien acudió a la cita.

Los líderes de los países que integran la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) acordaron pedir un crédito de unos US$200 millones al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para invertir en estas áreas.

El BID dio el visto bueno al empréstito que sería cancelado por los países miembros del ente regional a unos 20 años.

Las naciones además crearán un fondo adicional de unos US$100 millones con el aporte de cada gobierno bajo un mecanismo que debe definirse.

"Estamos dispuestos a prestar nuestra ayuda sin ninguna contraprestación", dijo el mandatario colombiano, Alvaro Uribe, quien regresó a Ecuador por primera vez desde un ataque del Ejército colombiano a territorio ecuatoriano que causó la ruptura de las relaciones a inicios del 2008.

Perú, de su parte, ofreció donar unos 10 millones de dólares para escuelas y agua potable en las zonas más afectadas.

"Una primera conclusión es que (la ayuda) debe ser a través del Gobierno de Haití, fortaleciendo las instituciones del Estado", dijo el presidente anfitrión, el ecuatoriano Rafael Correa, al clausurar la reunión.

Un alto. La tragedia en Haití puso un alto a las diferencias que mantienen algunos mandatarios latinoamericanos y la reunión logró unirlos en un debate en torno a las tareas de ayuda humanitaria.

El encuentro estuvo marcado por la expectativa de un cara a cara entre Correa y el presidente venezolano, Hugo Chávez, con Uribe, quienes han mantenido diferencias por las relaciones colombianas con Washington para el combate al narcotráfico.

Chávez a última hora canceló su viaje a Quito por problemas en su país.

El mandatario colombiano, de su parte, evitó dar declaraciones a los medios de comunicación, que mantenían la expectativa por un acercamiento con su homólogo ecuatoriano que ponga fin a la disputa entre ambas naciones.

Ecuador rompió relaciones diplomáticas con Bogotá en marzo del 2008 tras un ataque del Ejército colombiano a territorio ecuatoriano para destruir un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el mayor grupo guerrillero de ese país.

Mientras se desarrollaba el encuentro en el Palacio de Carondelet, en sus alrededores se concentraron pocas decenas de personas para protestar en contra de Uribe, acusándolo de "asesino" por el ataque de marzo, en el que murió el líder guerrillero Raúl Reyes, junto a 24 personas, entre ellas un ecuatoriano.

Ambas naciones están en proceso de recomponer sus vínculos formales que concluirá con la designación de sus respectivos embajadores, una decisión que aún no tiene fecha.

Bogotá también mantiene diferencias con Caracas por su estrecha relación con Washington amparada en un acuerdo para combatir al narcotráfico y la guerrilla colombianas.