Las reformas educativas en Latinoamérica se emprendieron, en muchos casos, sin tener claro qué se necesita que los alumnos que se forman en las aulas aporten a una sociedad, lamentó este lunes el jefe de Planificación y Evaluación de la Educación de la UNESCO en la región, Atilio Pizarro.

El responsable participó en Montevideo en un encuentro organizado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), en el que expertos de América Latina y España analizan los diferentes métodos existentes para planificar un sistema educativo a partir de la evaluación de los resultados que genera.

Pizarro destacó a Efe que muchas de las reformas educativas que se realizaron en América Latina fueron concebidas por técnicos no especializados, siguiendo modas importadas de zonas como Europa y sin analizar en profundidad los problemas que padecía el sistema que se quería mejorar.

En estos casos, se puso "más énfasis en la posición que ocupa un país en un 'ranking' internacional, como el de PISA, o una escuela en uno nacional que en profundizar sobre los problemas importantes" con los que cuenta el sistema, apuntó.

Un aspecto que el experto considera "fundamental" es elaborar la legislación educativa en función del perfil de ciudadano que se desea formar, de modo que se potencien desde la base los conocimientos que se consideran más importantes.

"Hay que saber qué tipo de personas queremos formar y qué queremos que aporten a la sociedad para determinar la forma del sistema educativo", el cual debe ser "dinámico" y revisarse continuamente para adaptarse a las exigencias de la sociedad del conocimiento, incidió.

Pizarro lamentó la falta de conexión existente entre los evaluadores de los resultados educativos y los planificadores, algo que lleva a elaborar leyes que no se corresponden con las necesidades reales de los alumnos.

El responsable de la Unesco se mostró favorable a que los planes educativos se configuren con la "estrecha" colaboración entre todas las instituciones y agentes que participan en ella, desde el poder legislativo hasta el ejecutivo, la iglesia o los ministerios implicados.

En este sentido, incidió en que uno de los problemas a los que se enfrenta Latinoamérica con respecto a otras regiones es el que sus instituciones "son más nuevas" y pueden tener una mayor dificultad para "conectar" con las necesidades de la sociedad.