México DF. Un candidato a alcalde ejecutado, aspirantes que suspenden actos por la violencia, el Gobierno tratando de evitar que los cárteles de la droga compren a postulantes en municipios: bienvenido a la campaña electoral en el norte de México.

Casi la mitad de los estados mexicanos se alista para las elecciones del 4 de julio, de la que surgirán una decena de nuevos gobernadores, cientos de alcaldes y diputados locales, mientras el país sufre por la violencia del narcotráfico.

La peor parte de la historia la viven los estados fronterizos con Estados Unidos como Chihuahua y Tamaulipas, donde las organizaciones criminales luchan por las rutas de tráfico hacia el mayor consumidor de drogas del mundo y las ejecuciones y balaceras son cosa de todos los días.

"Ser candidato es complicado y difícil por el clima de inseguridad, se ha hecho cotidiana la violencia", dijo a Reuters Javier Garza, jefe en Tamaulipas del derechista Partido Acción Nacional (PAN) del presidente Felipe Calderón.

Desde que Calderón lanzó un ataque frontal contra el narcotráfico a poco de asumir en el 2006, la violencia por los sangrientos reacomodos de los cárteles y los choques contra militares y efectivos policiales no deja de crecer.

El número de muertos desde entonces supera los 22,000, la mayoría narcotraficantes. Pero también hay en los obituarios víctimas como niños que murieron atrapados en fuegos cruzados.

Muchos aspirantes modificaron sus estrategias de propaganda para no exponerse ni ellos ni a sus seguidores, sobre todo en esos estados y en otros vecinos como Durango o Sinaloa. Incluso algunos partidos no postularon por temor candidatos a diputados y alcaldes, como pasó en algunos municipios de Tamaulipas.

Algunos optaron directamente por no hacer campaña, otros cancelaron actos masivos, unos cuantos eligieron pegar calcomanías en vehículos y hay unos pocos que decidieron golpear las puertas de los electores. 

"Las campañas cambian de estrategia, se tienen que hacer cosas distintas. En algunos lugares serán cerrados los mítines, dependiendo el grado de riesgo de cada municipio", dijo Garza, que la semana pasada fue golpeado por la muerte de uno de los candidatos a alcalde del partido en su estado.

Incluso en estados como Chihuahua, donde se ubica Ciudad Juárez, considerada hoy por hoy la urbe más peligrosa del país, las autoridades electorales ofrecieron guardaespaldas a candidatos a gobernador, alcalde o diputado.