Los devastadores incendios que afectan Australia desde septiembre pasado han tenido efectos catastróficos en términos humanos y materiales, pero también sobre su biodiversidad. 

Así, a las cerca de 24 personas fallecidas y las miles de casas y edificios destruidos, se suman más de 8,5 millones de hectáreas quemadas y 1,25 mil millones de animales nativos que podrían haber fallecido, según cifras compartidas por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) Australia. Esto incluye la muerte de miles de koalas, junto con otras especies icónicas como canguros, ualabíes, petauros, canguros rata, cacatúas y aves de la familia Meliphagidae.

Se estima que hasta un 30% de los koalas murieron en los incendios de la costa centro-norte de Nueva Gales del Sur, un golpe devastador para una especie que ya está en declive debido a la excesiva tala de árboles y el aumento de la temperatura. 

Según precisa WWF Australia, se ha estimado que 480 millones de mamíferos, aves y reptiles nativos han sido afectados solo por las llamas en Nueva Gales del Sur, una de las zonas más impactadas por el fuego. 

“Muchos bosques tardarán décadas en recuperarse. Además, algunas especies pueden haber sido llevadas al borde de la extinción. Hasta que los incendios desaparezcan, el alcance total del daño seguirá siendo desconocido”, puntualizó el director de WWF Australia, Dermot O’Gorman.

El representante agregó, asimismo, que WWF-Australia está conmocionado por la magnitud de la destrucción, “pero no nos sorprende, ya que la ciencia nos ha advertido durante una década que esto sucedería”.

 

“Australia es una tierra de incendios forestales, pero los mega incendios de esta temporada no son normales. El cambio climático no causa incendios forestales, pero los empeora profundamente. WWF-Australia está brindando una respuesta inmediata a esta crisis de incendios forestales, al tiempo que se asegura de que existan planes a largo plazo para restaurar lo que se ha perdido”, comentó. 

Una vez apagadas las llamas, se proyecta trabajar en restaurar los hogares de los koalas y otros animales salvajes a través del plan Towards Two Billion Trees, para salvar y cultivar dos mil millones de árboles para 2030. Esto comenzará con la plantación de los primeros 10.000 árboles que se necesitan con urgencia en el hábitat crítico de los koalas.

Chile no está ajeno a esta catástrofe. Desde una perspectiva local, Rodrigo Catalán, director de Conservación de WWF Chile, indicó que la tragedia de Australia debe impulsar y reforzar la prevención de incendios forestales durante una temporada estival que aún no llega a su peak y donde los efectos del cambio climático se dejan sentir con fuerza.

“Las olas de calor y una extendida sequía, combinadas con la acción del viento, son factores de alto riesgo que deben movernos con urgencia a potenciar las acciones preventivas. En paralelo, con mirada de mediano y largo plazo,  Chile debe fortalecer la institucionalidad vinculada al ámbito forestal, con énfasis en el bosque nativo y el impulso a las acciones de restauración ecológica”, sostuvo.

“Existen similitudes entre Chile y Australia, estamos en la misma latitud, atravesamos por una larga seguía, ambos países somos islas biogeográficas con un alto endemismo, es decir, especies que son exclusivas de un determinado territorio, y también somos muy vulnerables a los efectos del cambio climático. Por tanto, no podemos pensar que Chile está libre de una catástrofe de este tipo, lo que ya pudimos ver tristemente con los incendios del verano 2017”, agregó el representante de WWF Chile.