Nova Friburgo. Helicópteros del Ejército brasileño aceleraron este lunes las tareas de rescate y abastecimiento en áreas golpeadas por los deslaves e inundaciones que dejaron al menos 655 muertos y contactaron a personas que habían estado aisladas por varios días.

Un helicóptero rescató a cinco personas en la mañana, dijo la Fuerza Aérea en un comunicado, debido a que las mejores condiciones climáticas permitieron a las aeronaves recorrer con más facilidad las zonas más afectadas, emplazadas a alrededor de 100 kilómetros al norte de Río de Janeiro.

Se cree que cientos de personas aún están en áreas con riesgo de nuevos deslizamientos de tierra, algunas de las cuales se encuentran aisladas debido a caminos y puentes cortados, mientras que otros se niegan a salir por miedo a que sus casas sean saqueadas.

El Ejército está operando cuatro helicópteros desde una base improvisada en la cancha de entrenamiento de la selección de fútbol de Brasil en Teresópolis.

Fuertes lluvias provocaron la semana pasada uno de los peores desastres naturales en la historia de Brasil, cuando una avalancha de lodo, agua y rocas arrasaron con poblados y aldeas en la pintoresca región.

Los residentes más pobres, que vivían en casas precarias, sufrieron la peor parte de la tragedia.
La cifra de fallecidos ha subido de forma constante en la medida en que los socorristas han desenterrado más cuerpos desde el lodo y los escombros.

Las autoridades no han dado una estimación oficial sobre el número de desaparecidos, pero el periódico local Folha de Sao Paulo dijo el lunes que hay 120 personas que no han sido halladas.

Algunos residentes se han quejado de lo que califican de una lenta respuesta de las autoridades a la hora de enviar a las comunidades aisladas los suministros básicos y en ayudar a los afectados a desenterrar a parientes y amigos fallecidos.

"Queremos irnos. No tenemos noticias, no sabemos si nuestros parientes fallecieron", dijo a Folha de Sao Paulo Pedro Paulo da Silva, uno de 40 residentes en un área aislada.

Deslave. El domingo, un nuevo deslave cerca de Petrópolis dejó tres personas muertas, informó la prensa local, lo que deja en evidencia los riesgos que significan los pronósticos de más lluvias en la región en los próximos días.

En la capital Brasilia, el Gobierno trató de defenderse de las críticas ante su respuesta a la crisis al anunciar que pondría en práctica un sistema nacional de alerta para advertir a personas en áreas de riesgo sobre futuros desastres naturales.

El anuncio tuvo lugar después de que el diario local Estado de Sao Paulo informó que Brasil no había cumplido con una serie de recomendaciones para mejorar la preparación ante desastres realizadas por la ONU en el 2005.

Estado dijo que el Gobierno aún no pone en práctica recomendaciones como instaurar el sistema de alerta e invertir lo suficiente en infraestructura en áreas de riesgo, citando una carta enviada por la agencia de la Defensa Civil brasileña a la ONU en noviembre.

"En Brasil hay una cultura de esperar a que pase algo y entonces responder a eso", dijo al diario el director de la agencia de Defensa Civil de Brasil, Humberto Vianna.