El vicepresidente colombiano, Angelino Garzón, reconoció este miércoles que está "discapacitado" motrizmente tras sufrir un accidente cerebro vascular isquémico, pero no está "incapacitado" para ejercer sus funciones en la segunda magistratura del país sudamericano.

"Soy consciente que tengo una limitación motriz y que si el día de mañana no tengo la posibilidad de que con la rehabilitación se supere y quede con alguna discapacidad, esto no me impediría gobernar", declaró el funcionario y recordó que otros han gobernado con algún tipo de discapacidad, como lo hiciera el entonces presidente de Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt, y el actual vicepresidente de Ecuador, Lenín Moreno, entre otros.

Las declaraciones del funcionario se conocen luego de que el Congreso aceptó que una comisión de galenos le realizará un examen para determinar si su condición de salud le permite desempeñar su cargo tras haber sufrido en junio pasado un accidente cerebro vascular isquémico.

"A veces se confunde a una persona discapacitada con una persona incapacitada. Yo estoy para que los discapacitados puedan acceder a los cargos de gobernabilidad en Colombia", dijo Garzón.

Garzón recibirá mañana a una delegación encabezada por la Academia Nacional de Medicina, que lo examinará por solicitud del presidente del Senado, Roy Barreras, quien pidió un reconocimiento médico de su actual estado de salud.

"Valoro que la Academia Nacional de Medicina haya replanteado la decisión de venir mañana porque aprecio el trabajo que realiza, así como el de la Federación Médica Colombiana y el Tribunal de Ética Médica. Considero que lo mejor que pueden hacer es escuchar y tener en cuenta la opinión de mis médicos tratantes", agregó.

En agosto pasado, un grupo de siete senadores visitó al vicepresidente Garzón para analizar la situación médica en la que se encuentra y concluyeron que éste está lucido luego de que padeció de un accidente cerebro vascular isquémico.

Garzón fue internado en una clínica de Bogotá el pasado 14 de junio tras padecer una infección y cuatro días después su estado empeoró y fue internado en cuidados intensivos. Estuvo una semana en coma inducido.

El vicepresidente fue intervenido quirúrgicamente en agosto de 2010 tras presentar un infarto tres días después de haberse posesionado en su cargo.