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¿Por qué se olvidan las cosas?
Lunes, Marzo 28, 2016 - 15:58

“¿Para qué salí al balcón?” o “Te iba a comentar algo y no me acuerdo qué era” son sólo algunos de estos olvidos temporales.

 

A muchos les pasa, no hay que pensar lo contrario. No encontrar la llave de la casa o no saber dónde están los lentes es un problema muy común.
 
La mayoría de las personas experimentan momentos ocasionales de pérdida de la memoria y no siempre puede achacarse a la edad. En realidad las causas son muchas, y aunque pocas veces indican problemas serios, sí pueden interferir con las actividades normales de la vida diaria.
 
“¿Para qué salí al balcón?” o “Te iba a comentar algo y no me acuerdo qué era” son sólo algunos de estos olvidos temporales. Se supone habituales en quienes son natural y constantemente distraídas.
 
En ese caso se trata de ajustar algunas piezas y estimular la concentración. Pero la distracción o la falta de atención son una cosa y la pérdida de la habilidad cognitiva, entre ellas la memoria, es otra.

Los episodios de olvidos breves tienen variadas causas y formas de presentarse, comenzando con sucesos leves, conocidos como “pérdida de la memoria transitoria”. Entre las razones más comunes de estos olvidos “transitorios” se encuentran:

- Medicamentos. Entre ellos antidepresivos, antihistamínicos, relajantes musculares, tranquilizantes, píldoras para dormir, medicinas para combatir la ansiedad y analgésicos.

- Alcohol. Como se encuentra entre las más conocidas, hay que descartarla o considerarla de inmediato.

- Tabaco. Fumar reduce la cantidad de oxígeno que llega al cerebro y, como consecuencia, perjudica el funcionamiento de la memoria.

- Drogas. Su uso continuo provoca cambios en las sustancias químicas del cerebro, lo que dificulta recordar las cosas.

- Falta de sueño. Tanto la cantidad del sueño como su calidad afectan la memoria. Si se duerme muy poco o se despierta con frecuencia durante la noche, la persona puede sentirse fatigado(a). Y el cansancio interfiere con la capacidad de captar la información y de recordarla después.

- Depresión y ansiedad. Si se está deprimido(a), es difícil prestar atención y concentrarse, lo que afecta la memoria. Lo mismo ocurre con la ansiedad. Cuando las personas están tensos (as), no es posible concentrarse y su capacidad de recordar disminuye.

- Estrés. Si la causa del estrés es un trauma emocional, puede dar lugar a la pérdida de la memoria.

- Nutrición deficiente. Una buena nutrición es importante para el funcionamiento correcto del cerebro. Se debes inclui en la dieta proteínas y grasas de alta calidad. No olvidar, además, que la deficiencia de las vitaminas B1 y B12 puede afectar la memoria.

- Envejecimiento. Normalmente provoca dificultad para aprender cosas nuevas, o puede que necesites más tiempo para aprenderlas. Pero no suele producir una pérdida de la memoria significativa, a no ser que vaya acompañado de alguna enfermedad.

A veces la pérdida de la memoria se produce como consecuencia de problemas más serios, y puede ser o no transitoria. Todos estos problemas requieren tratamiento médico inmediato. No hay que descuidarse y buscar ayuda en cualquiera de estos casos:

- Lesiones en la cabeza. Un golpe fuerte en la cabeza puede causar pérdida de memoria de corto o de largo plazo. Por lo regular, la memoria va regresando poco a poco.

- Apoplejía (o accidente cerebrovascular). Ocurre cuando el suministro de sangre al cerebro se detiene debido al bloqueo de un vaso sanguíneo, o por el derrame de un vaso sanguíneo en el cerebro. La apoplejía causa a veces una pérdida temporal de la memoria. En algunos casos, el paciente recuerda con exactitud lo que ocurrió hace años, pero no lo que ocurrió el día anterior.

- Demencia. Es la pérdida progresiva de la memoria y de otros aspectos del pensamiento, lo bastante seria como para dificultar el funcionamiento en las actividades de la vida diaria. Aunque hay varias causas (como el abuso del alcohol y las drogas), la más común es la enfermedad de Alzheimer.

En general, los olvidos ocasionales no tienen que ser motivo de preocupación. Pero si se nota una repetición o que interfieren con las actividades diarias, es conveniente que se vaya al médico para una evaluación.

Tal vez todo se resuelva fácilmente con la sustitución de un medicamento o un cambio en los hábitos o en el estilo de vida. Y si la causa es un problema más serio, hay que considerar que mientras antes se detecte y se trate, más posibilidades hay de encontrar una solución.

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