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¿Puede esta empresa china destronar a Tesla en los automóviles eléctricos?
Martes, Octubre 16, 2018 - 12:00

Nio ya tiene un plan para lanzar un nuevo modelo al año, que ya tiene el de esta temporada: ES8 SUV con un precio de US$ 65.000.

En 2016 apareció un supermodelo eléctrico chino llamado EP9. Se trataba de un monstruo con cuatro motores de 1.000 kW que alcanzaba los 313 km/h y costaba US$ 1,48 millones. Su fabricante era una empresa desconocida: Nio. Tras este escueto nombre, y tras la nomenclatura tan poco marketiniana con que exhibía su producto, se escondía un ambicioso proyecto.

Nio comenzó su andadura en 2014 como NextEV. Pronto cambió su nombre y con su EP9 se dio a conocer. El modelo era prácticamente una maniobra de marketing. Se fabricaron solo 16 coches pero la marca sonó por primera vez en los círculos especializados.

El fundador de la empresa es William Li, un chino de 43 años que ha trazado un plan para convertirse en el equivalente a Tesla en China. Su hoja de ruta contempla el lanzamiento de un modelo de coche eléctrico al año. El que ha empezado a comercializar este verano, el ES8 SUV ha sido realmente su primer producto de mercado.

El ES8 es un todocamino, que compite por características y precio con los modelos de las grandes marcas de lujo. Los Porsche, BMW, Mercedes y también el modelo Tesla Model X son sus rivales. Durante los meses de verano se han vendido unas 500 unidades del vehículo. Pero Nio tiene otras 17.000 reservas que despachar.

Su precio es, al cambio, de US$ 65.000, lo que deja una idea clara de su posicionamiento. Aun así, la empresa tiene previsto el lanzamiento de otro modelo todocamino el próximo año, el ES6, más pequeño.

Son grandes planes para una empresa que acaba de salir a Bolsa y ha reunido algo más de US$ 1.000 millones. Actualmente, Nio cuenta con unos 6.200 empleados. La mayoría trabajan en su sede, Shanghái, pero también se despliegan por oficinas en California, Oxford o Múnich.

Midiéndose con Tesla

Evidentemente, Tesla es una empresa mucho más consolidada, pese a sus vaivenes económicos e industriales. Ambas afrontan un reto lo suficientemente nuevo como para que haya desafíos comunes, aunque la compañía de Elon Musk lleva mucho terreno ganado.

El desarrollo de producto de Tesla es mucho más maduro. Son años de trabajo que no se pueden obviar. Todo esto da como resultado que los modelos que la compañía tiene disponibles al público son más numerosos y abarcan a un público más amplio. Con su Modelo 3, la firma de Elon Musk quiere ir más allá de la alta gama, y llegar a las masas. Es un paso decisivo y difícil de dar, que le queda aún lejos a Nio.

La conducción autónoma es otro de los puntos donde Nio está por detrás de su modelo aspiracional estadounidense. En su documentación para salir a Bolsa, Nio señaló que está centrado en la tecnología de conducción autónoma. Sin embargo, un proyecto empresarial tan joven aún no ha tenido tiempo de llevar a cabo grandes desarrollos en este terreno. Sobre todo porque tiempo es lo que más se necesita para realizar las pruebas que confirmen la buena dirección de la ingeniería.

Otro punto en el que se diferencia con Tesla es la red de estaciones de carga. La venta de coches eléctricos de la startup china no tiene el respaldo de una red como la de Tesla, construida por la propia compañía. De momento Nio tiene la intención de cargar los vehículos de sus clientes mediante una flota de furgonetas eléctricas. Esto será en el caso de que los clientes no encuentren un cargador cercano. Y es que los tiempos son distintos. Tesla ha tenido que bregar contra la inexistencia de infraestructura para soportar los coches eléctricos. En cambio, Nio llega en un momento en que China ya ha invertido en una red de estaciones propia.

La ventaja de que el mercado de Nio sea el chino es que hoy por hoy este país es quien más coches eléctricos compra. Con lo cual, el mercado al que la empresa se dirige es el mayor en estos momentos y también el que mayor potencial tiene. Sus planes son ambiciosos, pero por ahora se quedarán dentro de China, sin expandirse a otros países.

Autores

Pablo G. Bejerano / Blog Think Big