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¿Pueden bajar los costos en salud reabriendo el TLCAN?
Jueves, Mayo 9, 2019 - 14:30

Por Maribel Ramírez Coronel, Periodista en temas de economía y salud para El Economista.

Los puntos en materia de propiedad intelectual incluidos en el TMEC que subieron demasiado las barreras de entrada a medicamentos genéricos o biosimilares no han sido motivo de gran discusión en México pese a que los pacientes mexicanos serán los más afectados dentro del acuerdo trilateral.

Pero en Estados Unidos sí.

El Partido Demócrata, desde que recuperó la mayoría en el Congreso, no ha quitado el dedo del renglón de buscar formas para frenar el encarecimiento de los servicios de salud y, como parte de ello, un mejor equilibrio entre fomento a la innovación y mayor acceso a los medicamentos. Ahora ya se les unieron voces del gobierno de Estados Unidos pidiendo explícitamente a los negociadores que sea reabierto el tratado con México y Canadá.

Hace unos días salió un informe de la International Trade Comission (ITC, que está dentro del Gobierno de Trump) advirtiendo sobre el posible impacto del allá llamado USMCA (aquí TMEC) para la economía estadunidense; y menciona que la mayor protección concedida al sector biofarmacéutico será a expensas de mayores pérdidas para empresas de genéricos.

Previamente, el comité Ways and Means de la Cámara Baja del Congreso norteamericano -responsable de los tratados de comercio exterior- envió un mensaje muy fuerte al United States Trade Representative (responsable en el gobierno de las negociaciones comerciales internacionales) exponiendo que las cláusulas de propiedad intelectual en el NAFTA 2.0 son negativas para el acceso a medicamentos no sólo en México y Canadá sino que también van en contra de la lucha por bajar costos del sistema de salud en Estados Unidos y por tanto deben ser modificadas.

Le preguntamos a María Fabiana Jorge, quien desde hace 27 años trabaja en temas de  negociaciones comerciales internacionales, propiedad intelectual y acceso a medicamentos y fue negociadora en el Nafta, y ella nos comenta que es muy razonable lo que propone el Congreso estadunidense, pues es cierto que todas las cláusulas de PI en el TMEC son para beneficiar a los dueños de propiedad intelectual y fueron muy diluídas o inexistentes todas aquellas para generar balance o proteger al paciente consumidor de terapias médicas.

EU, el más preocupado aunque es el menos afectado
Todo esto seguro es inquietante para las autoridades mexicanas. Para la Secretaría de Hacienda, que lleva Carlos Urzúa, que hoy lidera la compra consolidada de insumos para la salud buscando ahorros; para la Secretaría de Economía encabezada por Graciela Márquez porque en México puede ser muy afectada la industria nacional de medicamentos que fabrica básicamente genéricos y genera miles de empleos; pero antetodo debería preocupar a la Secretaría de Salud. El equipo del doctor Jorge Alcocer tendría que notar que si en Estados Unidos -donde la protección de propiedad intelectual tiene muchos más contrapesos- están preocupados porque el nuevo Nafta encarecerá las terapias, hay que prever un impacto mucho más fuerte para el sistema de salud de México. Sería de esperar que el Gobierno de México apoye la moción de los legisladores demócratas En la Cámara Baja estadunidense.

Esos congresistas han hecho ver que no es difícil ni descabellado abrir el capítulo de propiedad intelectual para equilibrar las exigencias. Tienen claro que Estados Unidos quiere seguir liderando en innovación de atención médica, pero sin que ello impida brindar incentivos y garantías para que la competencia de genéricos ingrese oportunamente al mercado, pues ello reduce costos a lo largo del tiempo.

E incluso mencionan en su reporte que ya sucedió en otra ocasión. Fue en 2007 en el acuerdo llamado “Del 10 de mayo” cuando habiendo renegociado los tratados comerciales con Perú, Colombia y Panamá, surgió la conciencia de apoyar terapias accesibles de VIH que en esos países eran realmente costosas e inaccesibles. Entonces, en acuerdos conjuntos con los 3 países lograron mejor balance entre promoción de innovación y acceso a terapias a precios asequibles.

También debe ser un llamado para los legisladores de México, en particular para integrantes del Senado. Sería muy afortunado verifiquen bien el debate detonado por los congresistas demócratas norteamericanos y vean cómo puede mejorarse el TMEC antes de ratificarse. 

Autores

Maribel R. Coronel / El Economista