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¿Qué tan cercana a la realidad es la serie de Chernobyl?
Miércoles, Junio 5, 2019 - 10:15

La popular serie ha sido buena en mostrar la vida en la Unión Soviética de la época, pero hay detalles que la alejan de los hechos.

El final de Game of Thrones dejó un mundo huérfano de series para comentar en vivo, pero entre sus sucesoras como la nueva obsesión de los espectadores hay otra novedad de HBO. Se trata de Chernobyl, la miniserie de cinco episodios que relata los eventos sucesivos a la explosión del reactor de la planta nuclear ucraniana homónima, ocurrida en abril de 1986. 

La serie, que este viernes estrena su episodio final, ha sido aplaudida por su atención al detalle y por el foco puesto no solo en los sucesos vinculados al accidente, sino también a la vida cotidiana de la Unión Soviética de la época. Uno de los ejemplos más patentes es el trabajo que el periodista deportivo y docente Slava Malamud está realizando en su cuenta de Twitter a medida que se estrenan los episodios. Malamud, residente en Estados Unidos desde los 17 años, pero de origen moldavo, ha comentado a través de "hilos" cada capítulo, y destacó que este programa occidental ha sido el que mejor capturó la estética, la sociedad y el espíritu soviético, por encima incluso de obras rusas sobre el tema. 

Para Malamud la historia es además más cercana porque su padrastro, que al igual que él vive ahora en Estados Unidos, fue uno de los militares enviados a Chernobyl para controlar los vehículos, los caminos, evitar que se metieran saqueadores y eliminar a los animales de la zona, como se muestra en el cuarto episodio de la serie. 

Pero más allá del realismo, la serie tiene -a veces por una cuestión de sencillez narrativa- una serie de licencias y diferencias con la historia real. Y por otra parte, algunos episodios que se han desarrollado de una forma más creíble en la narración, fueron aún más increíbles. El creador y guionista, Craig Mazin, explicó en el podcast oficial de la serie que siempre que pudo, optó por la versión menos melodramática, ya que hay varias versiones contradictorias sobre los hechos. 

Aleksandr Yuvchenko

En el primer episodio de la serie, en el momento del desastre en la planta, uno de los funcionarios que allí aparece es Aleksandr Yuvchenko. Se lo distingue por ser el más corpulento de los empleados, fuerza que utiliza para acarrear a uno de sus compañeros heridos y luego para sostener la puerta que da al reactor para que dos de sus colegas puedan entrar a ver que sucedió. La serie lo presenta como una de las víctimas de la explosión, ya que la última vez que aparece está sentado en un pasillo, moribundo, y le pide a otro de los funcionarios un último cigarrillo. 

En realidad, Yuvchenko (que sí sostuvo la puerta y sufrió graves quemaduras a causa de la radiación), no murió en Chernobyl, sino que luego de un extenso tratamiento de un año en Moscú, y dos años más de rehabilitación, no solo volvió a la actividad, sino que incluso volvió a trabajar en la industria de la energía nuclear. "Los doctores me dijeron que si sobreviví a esto, no tengo que preocuparme por nada más", le dijo a The Guardian en 2004.

La vida y muerte de Valery Legasov

El protagonista de Chernobyl es el científico Valery Legasov. La historia comienza cuando es convocado por el gobierno soviético para actuar como consultor, resulta ser quien nota la real gravedad del problema, y se convierte en uno de los principales responsables de las tareas de contención y limpieza del desastre. 

Legasov es una figura real, pero su versión de la ficción tiene algunas diferencias clave con la versión real, según explicó Craig Mazin en el podcast de la serie: no era un hombre solitario, sino que estaba casado y tenía un hijo, algo que el creador prefirió eliminar para no darle a su historia un tono de "soldado en el frente" con una familia que lo extraña y lo reclama. Esa familia incluso vivía con él al momento de su suicidio, que abre la serie. Legasov dejó grabado su testimonio y efectivamente era seguido por las autoridades, pero no ajustó el momento de su muerte con la hora exacta de la explosión, aunque si fue el mismo día, por lo que la elección no fue casual. 

Los cazadores

El cuarto episodio de la serie dedica buena parte de su duración a un trío de soldados que forman parte de los "cazadores" encargados de recorrer las zonas aledañas a la planta de Chernobyl, y eliminar a todos los animales -domésticos o salvajes-  que encuentren, para evitar la propagación de la radiación. Mientras que la serie los presenta como veteranos del ejército (como es el caso de Garo y Bacho, dos de los soldados protagonistas), y como nuevos reclutas (como Pavel, el más joven del trío), en realidad los encargados de esa tarea eran principalmente cazadores profesionales. 

Lo que si es correcto es la cantidad de vodka que beben: se les decía a los soldados, y antes, a los residentes de Pripyat, la ciudad lindera a la planta, que era una buena forma de mantener a raya la radiación, lo que claramente era mentira. 

Lyudmila Ignatenko

Residente de Pripyat, y esposa de uno de los bomberos que fueron las primeras víctimas de la explosión, puede parecer un personaje cuya función es la de representar a los habitantes comunes de la ciudad donde se ubica la planta, pero en realidad es una persona real, cuyo relato viene principalmente del libroVoces de Chernóbil, de la periodista y escritora bielorrusa Svetlana Aleksievich, ganadora del Premio Nobel de Literatura. 

La gran diferencia de su historia es que su hijo no murió a las cuatro horas de nacido a causa de la radicación. Ignatenko se casó nuevamente y tuvo un hijo, aunque los dos sufrieron problemas de salud vinculados a la exposición a la radiación.

Ulana Khomyak

Parte del trío protagónico, la física nuclear bielorrusa interpretada por Emily Watson es una de las excepciones de la serie en el hecho de que no fue una figura real, sino que es un personaje creado para la ficción que combina las acciones y la postura de múltiples científicos que alzaron sus voces de alarma ante la negación y el ocultamiento del gobierno soviético. En realidad hubo cientos de técnicos y científicos involucrados, por lo que para que la serie no fuera un caos, Craig Mazin explicó que se decidió condensar todo en un personaje, que además es una mujer, para crear una oposición a un elenco 90% masculino, y para replicar algo real de la Unión Soviética: un territorio machista en el que sin embargo, las mujeres solían ocupar mejores posiciones en carreras como la medicina y la ciencia. 

Los tres voluntarios

Uno de los roles más heroicos de la catástrofe lo tienen tres voluntarios, empleados de la planta, que tienen la tarea de ingresar, encontrar una válvula que está arrojando agua, y cerrarla para evitar una catástrofe mayor, ya que la aplicación de boro y arena para apagar el incendio del núcleo tenía el potencial de crear una especie de lava, que en cuanto tocara el agua provocaría una explosión de vapor que convertiría en inhabitable la mitad de Europa. 

Los tres voluntarios, que en realidad eran empleados que estaban de turno cuando fue necesario encarar esa carrera, eran Alexei Ananenko, Valeri Bezpalov y Boris Baranov. La historia de su misión adquirió el estatus de mito, y se manejaron distintas versiones sobre sus destinos. La serie simplemente los hace desaparecer una vez que la terminan, dejando implícito que morirán pronto por la cantidad de radiación a la que fueron expuestos. 

La investigación de Andrew Leatherarrow en el libro Chernobyl 01:23:40, cuenta lo que ocurrió realmente con ellos: por un lado su trabajo fue aún más increíble que el que muestra la serie. En la ficción de HBO, se apagan sus linternas pero tienen un repuesto que les permite localizar la válvula. En realidad se quedaron sin luz, pero cuando la última linterna se les cayó, lo hizo justo sobre el caño que llevaba a la válvula. Fue así que, tanteando las paredes y los caños, encontraron lo que buscaban. Y no solo eso, sino que sobrevivieron. Ananenko y Bezpalov aún viven en Ucrania, y fueron condecorados por el gobierno en 2018, en un acto realizado en la vieja central nuclear. Baranov murió en 2005, pero por un ataque cardíaco que nada tuvo que ver con la radiación absorbida. 

El secretismo y la falta de preparación

La actitud del gobierno de negar lo ocurrido y considerar imposible una falla de diseño del reactor que pudiera haber sido parte clave de la explosión, es completamente real. Lo mismo con la falta de preparación para un desastre similar, lo que ilustra la serie con las primeras escenas del hospital de Pripyat, con médicos que no saben cómo actuar ante la llegada de los bomberos quemados, y que no cuentan con pastillas de yodo y otros implementos para enfrentar la emergencia. 

Por otro lado, algo que no se cuenta pero era real es que Fomin, el ingeniero a cargo de la planta, se había formado con un curso por correspondencia. La serie incluso eliminó una escena que mostraba los desfiles oficiales del 1° de mayo, que el gobierno llevó a cabo según estaba estipulado, para dar una apariencia de normalidad. 

El Joker y los limpiadores

En el cuarto episodio se muestra uno de los métodos más sorprendentes utilizados en la limpieza de la central: la utilización de rovers lunares y de un robot alemán, llamado Joker, que en cuanto se coloca en el techo del reactor se rompe, porque el gobierno soviético le da al alemán una cifra de radiación mucho menor a la real. El robot está aún en Chernobyl, en una pila de desechos, y continúa completamente radiado, lo que hace imposible acercarse a él.

El trabajo de los limpiadores humanos que ingresan luego al techo para limpiarlo también existieron, por supuesto, y su trabajo, además de ser sumamente peligroso, tenía el agregado de que la protección que tenían era casera. El gobierno no les proporcionó materiales, sino que usaban ropa de goma y placas de plomo robadas.

Los efectos de la radiación en Vasily Ignatenko

El bombero y su muerte a causa de la radiación absorbida no solo fueron tal cual se muestra en la serie, sino que los efectos fueron aún peores que los -ya de por si horrorosos- que detalla. El rostro de Ignatenko quedó completamente deteriorado, al punto que se establece que lo perdió antes de morir.  En la escena de su entierro, su esposa aparece con los zapatos en la mano. No pudieron ponérselos por la hinchazón que padecía su cuerpo.

Autores

El Observador