Aunque los mercados todavía no lo sepan, cada vez que sube el precio de los commodities agrícolas, también el valor de bosques, aves e insectos va hacia un nuevo precio récord. Sucede que la naturaleza presta “servicios ambientales” de impacto directo en la economía, sobre todo en los países latinoamericanos. ¿Cuánto? Investigadores de las universidades alemanas de Leipzig, Bonn y Freiburg hicieron los cálculos respecto del aporte de las abejas: su estudio “Tendencias espaciales y temporales en la polinización” muestra que los beneficios  superan los US$ 24.281 millones anuales, sólo considerando los efectos de la polinización en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú. El estudio, de alcance mundial,  traza una grilla global en base a 60 cultivos diferentes.

“Sabemos qué cultivos tienen ganancias o dependen de la polinización por animales, la mayoría de ellos insectos, como abejas, moscas o mariposas. Sabemos cuánto depende o se beneficia, en promedio, cada uno de los cultivos de la polinización, por lo que éste es el rendimiento que se perdería si se perdiera absolutamente la polinización”, dice –desde Leipzig–  Sven Lautenbach, vocero del equipo de investigación. Aunque tres de los cultivos más difundidos (arroz, trigo y maíz) no dependen de la polinización, más de un tercio de las cosechas sí lo hacen, y en un 75% tienen algún impacto.

El problema es que el avance de los commodities puede terminar afectando los servicios naturales que los fortalecen. Factores como la fragmentación de hábitats naturales, el incremento del uso de pesticidas, polución, la difusión de patógenos o la introducción de especies exóticas empujan al declive de las poblaciones de mariposas, abejas y aves. Y esto puede afectar a la larga los mismos rendimientos agrícolas que se busca mejorar. “Esperamos, al menos, que estos datos sean utilizados por los gobiernos para fijar políticas racionales en el uso del suelo”, pide Lautenbach.