Cuando el arquero español Iker Casillas alzó la Copa del Mundo tras ganarla en el pasado Mundial de Sudáfrica, se podía leer en su pecho Adidas. La misma marca que se leyó en cada uno de los jugadores del partido inaugural del torneo tanto de México como de Sudáfrica.

Adidas además vestía a los oficiales, árbitros, voluntarios y niños recoge-balones de todos los partidos, balones por cierto fabricados por Adidas.

Luego que 2009 fuera uno de los peores años para la marca a decir de su CEO, Herbert Hainer, el 2010 permitió un crecimiento de dos dígitos. Tan sólo durante el Mundial de Sudáfrica, Adidas vendió más de 6,5 millones de camisetas, siendo la de la selección de México la más solicitada con 1,2 millón de unidades, junto con las de España, Argentina, Sudáfrica y Alemania, con un millón de playeras cada una. En la actualidad Adidas viste a 12 selecciones nacionales, de las cuales tres serán protagonistas en la próxima Copa América: Paraguay, México y el anfitrión Argentina.

En tan sólo 10 años, desde que Hainer fue nombrado CEO, América Latina pasó de representar entre el 2% y 3% de las operaciones de la marca a un 10%, equivalente a US$1.400 millones.

“Y sigue creciendo principalmente en Brasil, Argentina y México”, dice Hainer, quien se muestra optimista de continuar con esta racha por el resto del año y durante 2011. Racha a la que se suma el resurgimiento en EE.UU. de la marca Reebok, que también pertenece al grupo.

El reto mayor es 2014, cuando el Mundial de Fútbol se juegue en Brasil, territorio Nike. “Bueno, sí, el equipo nacional es de Nike, pero tenemos ventajas, somos el patrocinador oficial de la FIFA, por lo que podremos transmitirle nuestra presencia al consumidor”, dice Hainer. “Creemos que muchos de nuestros equipos estarán entre los mejores y tenemos contratos con jugadores que serán estrellas durante la copa”.