En medio del proceso electoral mexicano que llevará a uno de cuatro candidatos a la presidencia del país, la argentina Julia Orayen, ex playmate, sacudió la moral al exhibir en pleno debate presidencial (ella era la encargada de entregar los turnos) un escote que permitía ver una tercera parte de lo que la revista del conejito mostró completo tres años antes. El incidente generó la indignación de diversos grupos e incluso una disculpa pública de parte del Instituto Federal Electoral (IFE, encargado de organizar el debate). Pero, sobre todo, alentó las teorías conspiranoicas de una nación que hizo del fraude electoral, durante más de 70 años, todo un arte gracias al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Así se dijo (de menos a más): A) Que el productor lo planeó todo para revivir la carrera de la modelo. B) Que el productor trabajaba con TV Azteca y el dueño de ésta está peleado con el IFE y los partidos, por lo que orquestó todo para ridiculizar a la política mexicana, y C) Que las “fuerzas oscuras” idearon que Julia Orayen diera, en apenas 23 segundos al aire, un espectáculo tal que se distrajera la atención pública para beneficiar así al candidato del PRI a la presidencia, quien se había mostrado poco hábil para hablar sin guión al inicio de su campaña.

¿La verdad? Orayen obtuvo un nuevo y sustancioso contrato por US$170.000 con Playboy y mostrar allí, nuevamente, sus atributos físicos. Y no es todo: la modelo aseguró que el animador argentino Marcelo Tinelli la llamó para ofrecerle unirse a su programa Bailando por un sueño. Más claro, agua.