Durante la gira Sticky and Sweet, la Reina del Pop, Madonna, se enamoró de la Ciudad de México y junto con la empresa de entrenamiento New Evolution Ventures decidió montar el primero de sus gimnasios en el mundo Hard Candy, como lo bautizó, ahora está por cumplir el año de operaciones. “Vamos muy en línea con las proyecciones iniciales, en todo negocio hay un período donde la gente tiene que conocer la marca y la oferta, y hemos pasado muy rápido por esa fase”, comenta Christopher Didieck, director de New Evolution.

La primera impresión de este gimnasio, ubicado en una de las zonas más ricas y exclusivas de Ciudad de México, es que se trata de uno más, sólo que con acabados de lujo, fotos de Madonna, sus canciones de fondo y monitores personalizados con televisión por cable en cada uno de los aparatos de ejercicios. Sin embargo, al enterarse de que uno tiene derecho con la membresía a un entrenador personal capacitado por la misma Nicole Winhoffer, coach privada de la diva, la cosa cambia.
Las clases grupales también han generado sensación, sobre todo la de baile que es –literalmente– la rutina personal de la chica material, quien además la impartió, durante la inauguración, a los socios del club. Una apuesta interesante que ya prepara dos nuevas sucursales: una en Moscú y otra en San Petersburgo.