Un viaje de 2.400 km a través de la geografía y la biodiversidad de seis estados brasileños comienza este mes. Se trata del proyecto IE Madeira, localizado en el Nordeste del país, que conectará las hidroeléctricas Jirau y Santo Antonio con la red nacional.

Según Jorge Tagle, vicepresidente ejecutivo de Nexans para Sudamérica (la empresa que fabrica los cables), es la obra de interconexión eléctrica directa más grande del mundo actualmente en construcción: transmitirá unos 3.150 MW, es decir, el 9% de la demanda de energía del gigante latinoamericano.

Sus protagonistas son Eletrobras Chesf, Electrobras Furnas y la Companhia de Transmissão de Energia Elétrica Paulista (CTEPP, por sus siglas en portugués). Aparentemente se trata de un triunvirato eminentemente brasileño. Sin embargo, esta última, que posee un 51% de participación, es filial de Interconexión Eléctrica S.A. (ISA), una multilatina colombiana que viene creciendo a un voltaje que sobrepasa el de su negocio tradicional en distribución eléctrica. En los últimos 10 años pasó de US$ 1.800 millones en activos en 1999, a US$ 14.300 millones en 2010.

ISA le ha dado la espalda al adagio popular colombiano “zapatero a sus zapatos”, asumiendo el reto de incursionar en negocios diferentes a los de su giro original. “Nuestra estrategia contempla el crecimiento y la consolidación en los negocios actuales; pero también plantea la incursión en nuevos negocios que garanticen rentabilidades para generar valor a nuestros accionistas”, dice Luis Fernando Alarcón, gerente general de ISA. “Apostamos a un crecimiento ordenado y al ingreso a sectores en los que consideramos posible desarrollar ventajas competitivas”.

Con un portafolio de cinco negocios que desarrolla a través de 28 empresas, es uno de los mayores transportadores internacionales de energía eléctrica en América Latina, operando una red de alta tensión de 38.989 km de circuito en Colombia, Perú, Bolivia y Brasil; y las interconexiones entre Venezuela y Colombia, Colombia y Ecuador, y Ecuador y Perú.

A través de su filial INTERNEXA ha construido una densa infraestructura de conectividad en telecomunicaciones en Brasil, Argentina, Perú y México de unos 18.000 km de extensión aproximada. En los países del Pacífico, Chile y Perú, su objetivo es captar el 35% del mercado no autoservido.

ISA confía en facturar US$ 3.500 millones anuales: un 80% fuera de Colombia y un 20% en negocios no eléctricos.

En Centroamérica ISA posee una participación accionaria de 11,11% en la Empresa Propietaria de la Red –EPR–, que construye el Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central –SIEPAC–, y comparte con la Empresa de Transmisión Eléctrica S.A. –ETESA– la propiedad sobre Interconexión Eléctrica Colombia-Panamá –ICP.
Además está trabajando con la red REDCA para unir las telecomunicaciones de Centro y Sudamérica mediante un cable de fibra óptica de 1.800 km, que integraría a México con Colombia, pasando por seis países centroamericanos.

El salto a la diversificación vino con la incursión en concesiones viales a fines de 2009 cuando adquirió el 60% de Cintra Chile, principal operador del sector vial del país austral con 907 km de autopistas. Después inició el proyecto Autopistas de la Montaña en Colombia, compuesto por cuatro corredores viales que tendrán una extensión de 1.251 km y en el que trabajarán en todas las etapas: estudios previos, construcción, mantenimiento y explotación comercial de las vías.

En este proyecto, que terminará la fase de estudios el próximo agosto, recapitalizará la sinergia adquirida con Cintra, ahora llamada INTERVIAL Chile.

“ISA realizó un análisis detallado, no sólo de las características de este mercado, sino de sus principales fortalezas y competencias”, dice Alarcón. “Algunas de ellas eran aplicables a este tipo de negocio, por lo que no tendría que hacer grandes esfuerzos ni crear una plataforma totalmente nueva para afrontarlos”.

Sobre nuevos proyectos, en Colombia suenan rumores sobre la posibilidad de que ISA incursione en el transporte de gas (uno de los negocios calientes en América Latina). Sin embargo, la compañía dijo no tener nada en concreto sobre este tema.

Andrés Jiménez, director internacional de InterBolsa, sostiene que es interesante el apalancamiento que hacen de su experiencia para llegar a otros sectores. “Incursionar en la construcción de carreteras es supremamente positivo, ahí tienen un factor grande de crecimiento potencial”.

Accionistas contentos. ISA cumplió 10 años desde su IPO. Hoy tiene 51.204 accionistas. Durante ese lapso la acción se valorizó 1,559%, cerrando el año pasado a US$ 7.863 más que en 2009. Con ingresos operacionales de US$ 1.900 millones en 2010, 6,2% más que el año anterior, ISA recibió calificación ‘AAA’ en Colombia y BBB- internacional por Fitch Ratings. Por primera vez adquirió el grado de inversión de Moody’s Investor Service, al obtener una Calificación de Emisor en Moneda Local Baa3 y una Calificación de Emisor en Moneda Extranjera Baa3 (con perspectiva estable).

“Es una acción que desde que se emitió ha mostrado una tendencia siempre al alza”, dice Jiménez. “Ha dado un retorno muy interesante desde cuando salió y refleja los buenos prospectos que tiene la compañía sobre el comportamiento futuro, sin ser la acción líder de la bolsa”.

En cuanto a la emisión de bonos, el experto sostiene que “son oro en polvo” muy apetecidos por su buena colocación, aunque no tienen mucha transabilidad, pues van a parar a bolsillos muy profundos como apuesta de largo plazo.

“El positivo balance de nuestros negocios se soporta en una excelente gestión organizacional, que permite optimizar recursos y transferir las mejores prácticas y sinergias, lideradas por un equipo humano comprometido con el desempeño y la proyección de nuestras empresas”, dice Alarcón.

Para Jiménez el principal desafío del grupo en su país de origen será la Autopista de la Montaña, dadas las dificultades por las que atraviesa el sector en Colombia, no sólo por los escándalos de corrupción en las contrataciones, sino por los cuestionamientos al esquema de concesiones.

Para el escritor y experto sectorial José Alvear Sanín, “lo más importante en los pasados 25 años es que muchas carreteras se dieron en concesiones y, en general, este sistema ha sido benéfico”. Según Alvear Sanín, las carreteras están funcionando mejor y no hubiera habido los recursos necesarios para hacerlas. “Gracias a los peajes se ha mejorado la red primaria y se ha podido hacer la construcción de las segundas calzadas”, dice.

Para Jimenez, la empresa se está jugando gran parte de su presitigo en este proyecto, pues implica dar vuelta la impresión negativa que tiene parte de la opinión colombiana contra el sistema de concesiones. “Si son capaces de voltear ese concepto y esa percepción es un reto supremamente interesante”, dice.
A nivel consolidado la meta es llegar a US$ 3.500 millones de ingresos anuales en 2016, de los cuales el 80% deberá ser generado fuera de Colombia y el 20% en negocios diferentes al transporte de energía. Un desafío no menor. Entre los proyectos nuevos están varias líneas de transmisión en Perú (Talara-Piura, Pomacocha, Machu Picchu -Abancay-Cotaruse), e inversiones por US$ 1.350 millones en Brasil a través de CTEEP.