El colombiano Orlando Ayala es uno de los ejecutivos más altos de Microsoft. Pese a los cambios en la tecnología y al interior de la empresa fundada por Bill Gates, ha mantenido importantes posiciones de liderazgo. Ahora funge como vicepresidente ejecutivo, consejero jefe del COO y presidente de Mercados Emergentes de la compañía. “A nivel de políticas públicas, los países emergentes, especialmente los latinoamericanos, están muy retrasados”. Sobre esto, Ayala conversó con Felipe Aldunate M., director editorial de AméricaEconomía.

-Dices que los países deben tomar decisiones tecnológicas fundamentales.

Estamos en una cuarta fase de la revolución tecnológica. La primera fue el mainframe, la segunda el computador, la tercera es internet y la cuarta es el cloud computing o la nube. Ésta tiene dos elementos centrales: una fuerte reducción de costos y una capacidad de cómputo y de procesamiento ilimitada. La gran pregunta para cada país es cómo va a aprovechar esta tecnología para sus capacidades, cuáles van a ser sus apuestas.

-¿Y en qué deben apostar?

Hace unos años llevé a Bill Gates a Colombia y realizó una reunión con algunos de los hombres más ricos del país, incluyendo a Julio Mario Santo Domingo. Ahí le dijeron a Bill ‘si usted tuviese US$ 1.000 millones para invertir en Colombia, ¿en qué los invertiría?’. La respuesta de Bill fue muy simple: ‘no lo sé, díganme ustedes. Claramente no apostaría a encontrar la vacuna contra el SIDA en Colombia, pues hay cuatro o cinco países que ya están apostando a eso’. Esa respuesta de Bill generó toda una discusión en Colombia: ¿cuál debe ser la apuesta del país?

Hay reformas que se debieron haber hecho hace 15 años. La tecnología va a seguir avanzando con o sin nosotros.

-¿Se llegó a una respuesta?
Se generó un diálogo entre entidades públicas y privadas del que yo también participé. Se determinó que la gran apuesta colombiana debe ser la biodiversidad. Era casi obvio. Pero en Colombia no existe la capacidad de cómputo, no existe un supercomputador que pueda analizar la enorme información existente asociada a la biodiversidad de los cinco ecosistemas colombianos. Eso debilita la capacidad científica del país.

-¿Los países latinoamericanos están muy retrasados en este diálogo?

Sí. Hoy el 60% de la inversión global de tecnología está yendo al clouding. El 90% del presupuesto de US$ 7.500 millones de investigación y desarrollo de Microsoft está yendo al clouding. Google, Cisco, incluso IBM están en lo mismo. A eso se suma la masividad de los dispositivos móviles. Hay cerca de 5.000 millones de dispositivos móviles en el mundo, casi uno por persona, y con alguna capacidad de cómputo. Eso significa que prácticamente tenemos mapeada a la humanidad. Ya podríamos identificar en cualquier parte del mundo quién está dónde.

-Suena de terror en términos de privacidad. 

Claramente te lleva a preguntas fundamentales en el tema de la privacidad, sobre cómo controlas tu información. Pero con esa realidad de dispositivos, el clouding es el que te permitirá crear experiencias absolutamente transparentes en movilidad. Un ejemplo es lo que ya hace Amazon: Si tienes la aplicación de Amazon para Blackberry, puedes leer un libro descargado en Amazon. Y cuando tomas tu iPad, la aplicación de Amazon de la tablet te permite retomar la lectura en el mismo lugar en que lo dejaste en tu Blackberry. Y ni cuenta te das.

-¿De qué sirve eso?

Es una muestra de cómo funciona el nuevo DNA de la economía digital: dispositivos, networks y aplicaciones, soportados por el cloud computing. Estamos entrando a una etapa de innovación en la que países emergentes pueden participar. Latinoamérica, con casi 600 millones de personas, y una gran cantidad de teléfonos móviles, puede ser un centro de innovación. Pero hay que tomar determinaciones a nivel de país.

-¿Qué tipo de determinaciones?

Por ejemplo, Panamá está avanzando en el área logística. Con su ventaja de puertos y de posición geográfica, podría transformarse en un clúster logístico que permita gestionar mejor gracias a la nube sus activos logísticos y dar servicios internacionales. Uruguay está haciendo también una apuesta interesante en educación…

-¿El programa Un Computador Por Niño? 

No, eso es sólo una pequeña parte. El tema de la educación es otro. Estamos frente a una nueva generación con un spam de atención muy corto. Son niños que no leen, o que leen de una manera absolutamente diferente, a saltos. Es una generación totalmente digital. El desafío es cómo reformas los sistemas pedagógicos para que ese tema esté realmente acorde con las necesidades del siglo XXI. La educación casi no ha cambiado en cientos de años.

Hablando de países, Microsoft tenía cerrada la puerta con el gobierno de Brasil desde que ese país escogió irse a programas de códigos abiertos…

Pero nos hemos acercado mucho a Brasil. La nube hace irrelevante el debate Linux vs Microsoft. Con Brasil nos hemos acercado mucho en la búsqueda de soluciones educacionales para sus gobiernos locales. Con el gobierno central, estamos en un proyecto fundamental: el de la gestión de la seguridad para las Olimpiadas y el Mundial de Fútbol.

-Enorme desafío

Brasil estará en el centro del mundo y no puede tener errores. Acabamos de cerrar un acuerdo con Brasil para mover a la nube todos los sistemas de seguridad de la policía. Entrenaremos a 110.000 efectivos de la policía brasileña para el manejo del sistema en la nube para la seguridad de los eventos en Brasil.

-¿Por qué?

Toma el caso de Israel, un país que se ha especializado en la creación de clústers para dar servicios al mundo. Uno de ellos es telecomunicaciones y otro es seguridad. Brasil tiene una urgencia tremenda en desarrollar capacidades en seguridad, un tema fundamental en la mayor parte de los países de América Latina. Si los países de Centroamérica no enfrentan el tema de la seguridad se hacen inviables. La democracia colombiana es inviable. México lo mismo.

-¿Los sistemas actuales no sirven?

Recuerda lo que pasó en el 11-9.Todas las agencias separadas, nadie se conectaba con nadie, todos sabían que venía un ataque, pero no tenían cómo organizar esa información. En México estamos trabajando muy de cerca en la coordinación de una base de datos criminal a través de todas las agencias de gobierno. En Colombia, por ejemplo, tenemos totalmente unificadas a las policías. Desde los automóviles, los policías pueden acceder a la información de manera instantánea…

-De la misma manera en que pasas tu lectura de la Blacberry al iPad…

Exacto. Generalmente las agencias del Estado operan con bases de datos separadas. La idea es conectarlas. La seguridad es uno de los temas en que América Latina debe avanzar en materia de políticas públicas y ponerlas al día con la tecnología. La educación es otro. El gobierno eficiente es otro. Pero en general América Latina no está en ese diálogo.

-¿Es muy tarde?
Hay reformas que se debieron haber hecho hace 15 años. La educación es terrible, la seguridad también. La tecnología va a seguir avanzando con nosotros o sin nosotros. La pregunta es si acompañamos la adopción tecnológica con los cambios consecuentes en políticas públicas, y que eso permita los cambios fundamentales.