Muchos mexicanos se toman en serio la máxima del mitológico Bakunin: toda propiedad es un robo, y deciden ser anarquistas por un momento en la vida. El problema es que esos momentos siempre pasan en centros comerciales y tiendas. Y no en la demanda de una forma de gobierno distinta. Es así como el robo hormiga en México causa pérdidas por US$ 833 millones anuales sólo en el sector de retail. Un estudio de la empresa Alto México reveló que 60% de los consumidores mexicanos ha hurtado algún producto en dichos establecimientos por lo menos una vez en su vida. La mayoría minimiza el hecho o no reconoce su responsabilidad “total –dice el refrán– qué tanto es tantito”.

De acuerdo con Ricardo Peralta, director en México de dicha firma, el 70% de la mercancía sustraída corresponde a ropa, desodorantes, jabones, pasta de dientes, maquillaje, perfumes, discos y artículos de uso personal, mientras que el restante 30% corresponde a perecederos, aparatos electrónicos o artículos para el hogar.

Recabar este tipo de información forma parte de las medidas preventivas que Alto México ofrece a sus clientes: centros comerciales y tiendas departamentales. Es parte de un paquete de información personalizada para cada negocio, que incluye seguimiento puntual a quienes cometen este tipo de delito en forma recurrente. Además, proporciona entrenamiento al personal de seguridad de las tiendas y, en caso de detener a algún infractor, da asesoría jurídica y seguimiento a los procesos judiciales. Cada picnic necesita su oso hormiguero.