Londres no es la primera ciudad que alberga los Juegos Olímpicos en medio de una recesión. El efecto microeconómico ya se ve en los precios de los arriendos.

Miles de británicos saldrán a las calles para acompañar a la antorcha olímpica durante su recorrido por las ciudades y pueblos del país. En Londres, en cambio, el símbolo es aguardado con el ceño fruncido, por un lado, y con la ansiedad que causa la expectativa de una ganancia rápida. Esto es especialmente cierto en los barrios y sectores cercanos al Barrio Olímpico, donde servicios como los arriendos amenazan con superar el Monte Olimpo. Según reportó la BBC, propiedades que usualmente se arriendan en esos vecindarios por 350 libras a la semana han llegado a subir a 6.000, situación que ha alertado a organizaciones como Shelter, especializada en temas de vivienda. Campbell Robb, su director ejecutivo, señaló que muchos londinenses están sufriendo no sólo rentas fuera del alcance de sus bolsillos, sino que “algunos arrendadores quieren desalojar a sus arrendatarios y realquilar sus casas a turistas, sin tener garantías que estas casas serán efectivamente arrendadas”.

Nicolás Cornejo, chileno que está en Londres desde hace un año, ha sido testigo de  esta fiebre olímpica  y como muchos otros residentes ha pesando ganar algún dinero extra durante los Juegos, subarrendando su departamento en Camden Town. Sin embargo, las condiciones de arrendamiento y los precios han detenido su decisión. “Nosotros pagamos más de 1.200 libras al mes. Entonces, si queremos obtener ganancias o que al menos sea conveniente, deberíamos arrendarlo a más del doble”, cuenta. Cree que, de llegar a decidirlo, habrá gente interesada. Y no es el único.