Mientras decenas de bancos se ven golpeados por escándalos como el de la manipulación de la tasa Libor, apuestas irresponsables de operadores como el ahora célebre “Tiburón blanco”, narcolavado, el hundimiento de la banca española o la exposición a bonos hispanos e italianos, el canadiense Scotiabank aprovecha para crecer en Latinoamérica. En ese plan, hace pocas semanas anunció la compra de las acciones del mexicano Crédito Familiar a Banamex, por un monto no estipulado.

Lo novedoso es que Crédito Familiar tiene su foco en préstamos familiares a sectores de escasos recursos de la población. Según Wendy Hannam, encargada de Ventas y Servicios, Productos y Marketing de Banca Internacional, la operación “fortalece considerablemente nuestras plataformas de crédito al consumo y microfinanciamiento en América Latina”, segmento que ya muestra “un crecimiento rentable”. Por su parte, Nicole Reich de Polignac, presidenta y directora general del Grupo Financiero Scotiabank, estima que la elección de México no es casual: se trata de un mercado “en el que anticipamos un crecimiento en la demanda de productos de crédito”. Y hacerlo en ese segmento específico resulta natural dado que  “nuestra estrategia es expandirnos en aquellas áreas del mercado que no están suficientemente atendidas”, arguye. Para ello Scotiabank usará las 246 sucursales de Crédito Familiar, entidad que estaba en manos de Banamex desde 2007. La apuesta de la entidad de matriz canadiense es que los usuarios de bajos recursos expandirán sus ingresos en México y, por ende, solicitarán más crédito de consumo en los años venideros.