El boom microfinanciero que se vive en Perú y en varios países de la región se ha convertido en una plataforma importante para que otros sectores aterricen en segmentos de bajos ingresos para hacer negocios. “Las instituciones multibancas están bajando al segmento de microfinanzas; es una tendencia clarísima en el caso peruano”, dice Luis Felipe Derteano, presidente del grupo ACP. “Hay también un downscaling en el sector comercial”.

Peter Blom, presidente de la Alianza Global para la Banca en Valores (GABV, por sus siglas en inglés) y CEO de banca sustentable del Triodos Bank, de Holanda, coincide con Derteano. No obstante, para ambos existe una diferencia cualitativa de las microfinanzas frente al resto de los sectores: su motivación para llegar a la base de la pirámide.

“Los valores de estos bancos determinarán si la responsabilidad será a largo plazo, con interés en el futuro de las personas y el ambiente o si continúan manejadas por un beneficio a corto plazo”, dice Blom. La apuesta de GABV es alta también en dinero. La asociación está formada por 13 instituciones microfinancieras, incluidas Mibanco del Perú y BancoSol de Bolivia, las que cuentan con 10 millones de clientes en 20 países alrededor del mundo y activos por US$ 26.000 millones.