Hubo una época en que economistas como Paul Samuelson resumían los dilemas de la política económica y el intercambio comercial en modelos como el famoso “Cañones versus Mantequilla”. Era una manera de ilustrar también los efectos de las asignaciones de recursos y su interacción con la política-política. Para muchos, hoy en día, un tema central es cómo lograr que la economía de EE.UU. se mantenga en la senda de la recuperación. Algunos apuestan a sostener un dólar débil y potenciar las exporta-ciones, mientras el boom de gas baja el costo energético y alimenta el nuevo boom de la manufactura. Jason Antrosio, antropólogo y profesor asociado en el Hartwick College de ese país, tiene una idea mejor: gastarse US$ 50.000 millones en un programa sin fines de lucro dedicado a comprar las armas semiautomáticas en manos de los ciudadanos.

Pagando cerca de US$ 1.000 por arma, el dinero afluiría por todo el país y, de paso, caería drásticamente la tasa de matanzas masivas que han golpeado la nación. Parece algo tirado de los pelos, pero ya se hizo y funcionó. Ocurrió en Australia, en 1996. Allí, luego de la masacre de Port Arthur, el gobierno prohibió la venta de las armas automáticas y puso en marcha un plan de compra que retiró 600.000 de ellas (además de rifles) de circulación.

Como resultado, “los homicidios por armas de fuego cayeron 59% entre 1995 y 2006”, recuerda el antropólogo. Además, de forma inesperada se derrumbó la cantidad de suicidios 65% y se redujeron los robos a mano armada. Pero EE.UU. no es Australia.

La respuesta de Antrosio es convocar la formación de un “Club de 100 Millonarios por la Recompra de Armas Semiautomáticas”. Con activos por un billón de dólares (un millón de millones), las 100 personas más ricas del país podrían donar en conjunto la cantidad necesaria. Considerando que la propuesta de la Asociación Nacional del Rifle de armar las escuelas podría costar un mínimo de US$4.100 millones al año, este gasto de una sola vez  a duras penas debería ser considerado imposible. Por supuesto, también habría que prohibir la venta libre de esas armas.