El consorcio español compró 24,9% del capital de su subsidiaria en México, Grupo Financiero Santander Serfin SA de CV, que permanecían en poder del Bank of America. La transacción tuvo un valor de US$ 2.500 millones. De esta manera, el banco ibérico se hizo con 99,9% de su filial mexicana, el tercer proveedor de servicios bancarios y financieros en ese país.