Una más a su favor. El mandatario uruguayo José “Pepe” Mujica cumplió la promesa, hecha en campaña, de vender la casa presidencial de veraneo en Punta del Este para destinar el dinero al llamado Plan Juntos, con el cual se financiarán viviendas para 50.000 familias en situación de pobreza y extrema pobreza. Los 5.000 metros se en-tregaron por US$ 2,3 millones. Pero la austeridad de Mujica contrasta con un nada despreciable boom de edificios nuevos en la capital uruguaya, algunos de lujo. “Los departamentos de Maldonado-Rocha-Lavalleja tienen 600 kilómetros de playas. Son 30.000 km2 de una topografía similar a la Toscana”, dice Ricardo Weiss, titular de la constructora WSW, para quien el crecimiento “no es tumoral, no es absurdo, no es especulativo”. De hecho, “no hay crédito hipotecario fácil en Uruguay”. ¿Quiénes compran, entonces? “Se vive un fenómeno brasileño que no tiene techo”, contesta. Que se suma al tradicional de argentinos y, como novedad, cordobeses. WSW tiene varios proyectos en Punta del Este (las cuatro torres One, por ejemplo) que suman US$ 200 millones en ventas esperadas. La novedad, lanzada en noviembre, es la construcción de su Imperiale Montevideo, en la rambla de la capital. “Frente a la bahía de Pocitos, la única arenosa importante de la ciudad, es el mejor terreno de Montevideo” cuenta el arquitecto Néstor Sztryk, director de la compañía. ¿La inversión? US$ 42 millones. La oferta es de lujo: quien se compre un departamento allí accederá a una calle interior con restaurantes, gimnasio y hasta “un café literario”. ¿Mujica? En su chacra de Paso de la Arena, cultivando flores en su tiempo libre.