“Me prometieron colonias de Marte. En vez de eso, tengo Facebook”. La frase de “Buzz” Aldrin, el segundo hombre que pisó la Luna, sintetiza el clima que lleva al debate de si hemos entrado en el “Gran Estancamiento”. Esto es, si la era de las innovaciones que cambiaron la vida de la humanidad entre 1880 y 1950 se acabó. Lo cierto es que las revoluciones son algo frustrantes cuando el principal tema es la velocidad de acceso a internet. Es lo que ocurre en Brasil.

Allí el gobierno ha comenzado a preparar el proceso que dará partida a la licitación de la frecuencia de 700 MHz, sobre la cual se montará la red de Internet Móvil 4G. Se trata de una tecnología que promete incrementar hasta 30 veces la velocidad actual.  Si bien ya existe una red 4G, la de 700 MHz implica ahorros de infraestructura por su mayor alcance. Además, el negocio es gigantesco. Las autoridades esperan recaudar US$ 20.270 millones.

Pero el resultado práctico podría resultar menos auspicioso. Según el Sistema de Medición de Tráfico de Internet brasileño, la velocidad promedio de la alabada 3G no llega ni a la mitad  de lo que ofrecen las telefónicas: un megabyte por segundo. Sólo en 2012 Vivo superó la mitad del megabyte prometido, con 724 kilobytes por segundo. El futuro otra vez tiene cara de tortuga.