2011 le dio una lección mediática al puntero en los comicios presidenciales de México. A fines de año, el entonces precandidato del PRI a la presidencia, Enrique Peña Nieto, fue incapaz de nombrar el título de tres libros que hubiese leído. El hecho pasó desapercibido en un primer momento hasta que el video irrumpió en las redes sociales, principalmente en Twitter, lo cual lo llevó a la prensa nacional que días antes había destacado, de esa jornada, sólo el discurso de presentación de un libro del propio Peña Nieto, a ocuparse de su triste andadura libresca.

Lo ocurrido prendió una señal de alerta y hace pensar en el uso electoral que se dará a las redes sociales en el actual proceso electoral que culminará la primera semana de julio. Varios políticos ya preparan equipos que los apoyen en Twitter y Facebook, aunque no todos piensan que sea clave. “Creo que tendemos a sobredimensionar el impacto de la red. Siento, incluso temo, que temas como éste hagan pensar en una capacidad de Twitter que no tiene en México, como que esa declaración y la burla le hayan bajado 1 o 2 puntos al precandidato del PRI”, explica Gustavo Ramírez, tuitero de referencia en México quien, además, da consultorías en temas electorales.

Aun así, en México, Twitter se ha convertido en un termómetro de la clase media. ¿La razón? Allí confluyen muchos de los líderes de opinión que después llevan parte de la discusión a los medios masivos.