Son el eslabón más básico y más importante de la exportación de plástico PET a China. Los cuatro millones de cartoneros latinoamericanos reciben el 5% de las ganancias que produce la industria del reciclado de desechos y aportan el 40% de los ingresos de sus familias. Parte sustancial de lo que ganan viene del plástico PET, el que se usa en las botellas de bebidas gaseosas desechables y que casi en su totalidad se exporta a China. Unos 400.000 de ellos son niños.

La Iniciativa Regional para el Reciclaje Inclusivo (IRR), un programa donde son socios el Fondo Multilateral de Inversiones del BID, la Fundación Avina, la Red Latinoamericana de Recicladores y Coca-Cola, busca mejorar la posición y eficiencia de los cartoneros en la cadena de la industria de la basura. 

“El mayor reto para la región es sentar a la mesa a los actores de la industria para que empiecen a entenderse entre ellos”, dice Jane Olley, coordinadora de la IRR. La idea es que “lleguen a desarrollar soluciones locales que beneficien a toda la sociedad”. La basura es un sector donde más pueden tener éxito las alianzas público-privadas.