Que la Tierra se convierta en un infierno no puede sonarle bien a la Iglesia Católica. Quizá fue por eso que el arzobispo de Ayacucho, anunció una ofensiva episcopal contra el calentamiento global. "Como Iglesia, vemos y sentimos que es una obligación para nosotros proteger la Creación y desafiar el mal uso de la naturaleza”, opinó, agregando que todos los católicos deben comprometerse con un nuevo acuerdo global que busca impedir que la temperatura del planeta siga subiendo.

En la región, los pecadores más calientes son Brasil y México, que se encuentran entre los diez mayores emisores de gases de efecto invernadero del mundo. Ambos también (ver cuadro) están entre los países que más reciben ayuda financiera de organizaciones multilaterales y no gubernamentales para combatir esas emisiones.

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