Es probable que el artista chileno Francisco “Papas Fritas” Tapia haya protagonizado la acción de arte más cara de la historia. En una instalación que presentó en el Centro Cultural GAM hace unas semanas quemó letras bancarias por US$500 millones. Tapia había sustraído los pagarés de la clausurada Universidad del Mar y lo que quedó de ellos fueron dos recipientes plásticos llenos de ceniza.

Las letras acreditaban las deudas de unos 16.000 estudiantes de esa universidad, que está cerrada y en vías de disolución tras revelarse que sus dueños habían creado 85 empresas de papel para burlar las disposiciones que prohíben el lucro a las casas de estudio. El único activo de la Universidad del Mar eran esos documentos; ahora sus dueños difícilmente podrán pagar sus deudas con los bancos. La justicia civil podría citar a los estudiantes y pedirles que reconozcan de palabra sus deudas, pero si se niegan, se abriría un largo proceso para verificarlas.