Confirmado. China es como Latinoamérica con la diferencia de que los chinos son dueños de sus casas. Es lo que se deduce de los resultados de una investigación conjunta del Banco Popular de China y la Universidad del Suroeste de China de Economía y Finanzas. Es así como el 85% de las familias chinas resultó ser dueña de su residencia. En las zonas urbanas el 69% de ellas posee un departamento, el 15% dos departamentos y un 4% es propietario de tres o más propiedades. Estos datos despejan definitivamente una incógnita: el boom de la construcción en China no está movilizado por la escasez de casas.

Pero el trabajo también explica el fracaso siempre renovado de los gobiernos chinos por estimular el consumo interno: el 55% de los hogares ahorran casi nada o nada. Peor, “quienes están en el top 10% de los asalariados son los responsables del 75% del ahorro total”, dice Nicholas Borst del Petersen Institute for International Economics. “Los esfuerzos encaminados a promover el consumo, como los descuentos temporales de electrodomésticos eficientes y reducir el número ya reducido de personas afectadas por el impuesto sobre la renta, es poco probable que tenga un gran impacto en el reequilibrio” de la demanda, arguye. Como en nuestra  región “el sistema tributario actual de China es regresivo, porque la mayoría de los ingresos se recauda a través del impuesto sobre el consumo”, de modo que “el 70% de los ingresos ahorrados por las personas de altos ingresos en China está a salvo de muchos de estos impuestos”.

Esta realidad abre una perspectiva política y social inquietante. De consolidarse una minoría de altos ingresos, se incrementarán las tensiones y los chinos de altos ingresos podrían bloquear las reformas en pro de una mayor igualdad. “Los hacedores de políticas deberían focalizarse  en poner más dinero en los bolsillos de los ciudadanos más pobres de China. Esto podría una buena iniciativa tanto para el equilibrio económico y la estabilidad social”, concluye Borst. No debería ser demasiado pedir para el partido gobernante que sigue llamándose “comunista”.