“Somos distribuidores libertarios de cocaína”, dice un aviso publicado en Evolution, un sitio de comercio electrónico en los llamados mercados oscuros de internet. “Nunca compramos coca de los carteles ni de la policía”, sigue el aviso. “Ayudamos a los campesinos de Perú, Bolivia y a algunos estudiantes de química en Brasil, Paraguay y Argentina”. 

No es broma. El aviso pareciera ser una herramienta de fidelización de los compradores de sustancias ilegales que llegan a Evolution, Tormaket y otros mercados de la internet profunda. Otros piden a sus clientes que opinen sobre la calidad de la droga que compran. Según el investigador y criminólogo James Martin, autor del libro Drugs on the Dark Net, “los distribuidores en línea son a menudo concienzudos en cultivar buenas relaciones con sus clientes”. Y en vez de enfrentarse a balazos, agrega, los dealers compiten ahora “con programas de fidelización”.