China se encuentra en plena ofensiva para revertir el enfriamiento de su economía y, en el marco de la debilidad de la demanda estadounidense y el derrumbe de la demanda de la periferia europea, su éxito parece casi fundamental para que Latinoamérica tenga un aterrizaje suave si la situación en Europa empeora, como parecen empeñarse en lograr las autoridades monetarias del Viejo Continente, increíblemente obsesionadas con la inflación, mientras sus activos financieros se degradan y comienza a reinar la iliquidez. Por el contrario, las autoridades de Pekín están imitando a Ben Bernanke y, si bien no lanzan dinero desde helicópteros, usan a la banca local para inyectarlo activamente en la economía. Las últimas cifras conocidas en junio (referidas a abril) indicaron que el llamado M2 (M1 + depósitos de ahorro en entidades de créditos) se expandió un 13,2%, en comparación con el mismo mes del año pasado, en tanto que los préstamos en moneda local fueron de US$ 125 mil millones. En esa misma línea, por vez primera desde 2008, el Banco Central redujo los costos de endeudamiento.  ¿Será suficiente? “Personalmente, pienso que la situación en junio está volviéndose mejor”, dijo  –en la reunión de G20 en Los Cabos, México– el ministro de Comercio de China, Chen Deming.

En China misma, algunos sectores dentro del gobierno prefieren moderar el “quantitative easing a la china” y operar mediante una baja preferencial de las tasas de interés. “No hay una escasez de dinero en el mercado chino”, dice Li Deshui, subdirector del Comité Económico del Partido Comunista. “El problema clave”, agregó en declaraciones difundidas por la prensa china, “es que los costos de los préstamos para las pequeñas empresas son demasiado altos, gracias al sistema actual de crédito de los bancos comerciales”. Sea cual fuere el método elegido, en el nuevo escenario, el crecimiento de la economía se expandiría del 7,4% del segundo trimestre a un 8,5% en el último. Hay que notar que, aunque no se trate del canario clásico en la mina de carbón, las cifras del HSBC China Services PMI, índice que sigue la actividad de la industria de servicios, revelaron que éste creció a un 54,1 ya en mayo. En China los servicios explican el 43% de la actividad económica y la expansión citada fue la mayor en 19 meses. Los encargados de la medición citan “el crecimiento de nuevos negocios” como la principal fuente de la expansión.