El futbolista charrúa Luis Suárez tiene reconocida fama de hincarles el diente a sus rivales. Literalmente. El mundo deportivo recuerda como, en 2013, mordió al serbio Branislav Ivanovic durante un partido entre el Liverpool y el Chelsea, de la liga Premier inglesa. Y este año hizo lo propio con el italiano Giorgio Chiellini en el Mundial de Fútbol. 

La FIFA lo sancionó con cuatro meses fuera de las canchas, castigo que terminó en octubre, justo un día antes del derby español entre Real Madrid y Barcelona, su nuevo club. ¿Volvería Luisito al mordisco? La expectación fue tanta que las casas de apuestas llegaron a pagar 250 euros (US$315) anticipando un mordisco del charrúa. Ofrecían la posibilidad de combinar opciones de rivales. Así, se pagaba 20 a 1 si el tarascón era para Sergio Ramos. Pero si el atacado era la estrella del Madrid Cristiano Ronaldo, la paga se elevaba a 51 por cada euro. Todos se quedaron con el diente largo. Suárez, esta vez, no mostró los colmillos.