Colombia se convirtió en el tercer país del continente, después de Estados Unidos y Argentina, en conformar una Cámara de Comercio orientada a las minorías sexuales. Bajo la impronunciable sigla CCLGBTCO, tiene un objetivo simple: que las compañías vean a esta comunidad como un nicho de mercado y que los empresarios LGBT busquen consolidar sus emprendimientos.

“Es muy empresarial, muy orientada a los negocios y con un principio claro: todo afiliado tiene que encontrar oportunidades de vender más”, explica su presidente, Felipe Cárdenas. Por esto, sus actividades estarán centradas en jornadas de capacitación, acompañamiento a programas de emprendimiento, conferencias y la conformación de sinergias con sus homólogas.

La idea, materializada con el apoyo de la embajada estadounidense en Bogotá, se empezó a gestar hace un año cuando Justin Nelson y Chance Mitchell, directores de la Cámara LGBT de EE.UU, presentaron en Bogotá las oportunidades de negocios que se han abierto con este mecanismo.

La cámara se inició con seis asociados y su meta es completar 150 a finalizar este año. Se espera que los sectores fuertes sean turismo, consumo masivo y servicios financieros. “La población LGBT, por su estilo de vida, genera unos excedentes económicos y los consume. Es un grupo que le gusta viajar, que le gusta comprar y que tiene capacidad de endeudamiento, y esa dinámica genera algo muy positivo”, dice Cárdenas. Si alguien piensa que se trata de mucho ruido provocado por una nuez muy pequeña, se equivoca: en Colombia esta comunidad está conformada por unos cuatro millones de personas.