Brain –la asociación formada por la Febraban, BM&FBovespa y Cetip, entre otras entidades– hizo una visita a la sede del Banco Mundial en Washington a principios de enero de este año. ¿Su misión? Tratar de convencer a los responsables de su famosa investigación “Doing Business” para que tengan en cuenta otros criterios en la elaboración del estudio, que puso al país, una vez más, en la posición 130 en materia de ambiente de negocios, es decir, en una posición más que mediocre.

Una de las razones para que Brasil cayese tan bajo es la burocracia que usted deberá sortear si quiere crear una empresa. A este respecto, para la tabulación de los datos, se consideró sólo la ciudad de São Paulo, donde se requieren 119 días para tener un negocio en condiciones legales. En cambio, arguyen los brasileños, en la ciudad de Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais, el mismo proceso tarda menos de una semana. El problema es que Belo Horizonte está excluida de la encuesta del organismo multilateral.

Pero no todo es queja contra la metodología. André Luiz Sacconato, director de la investigación de Brain, comenta que en por lo menos ocho indicadores el país no está bien; pero dice que hay conversaciones con el Departamento de Desarrollo de São Paulo para acortar el tiempo necesario para iniciar un negocio a cinco días. Y que la asociación también intenta, con la Secretaría de Asuntos Estratégicos de la Presidencia, que se creen facilidades para traer profesionales del exterior, otra cojera del país. “No tenemos personal calificado de sobra. Y este tipo de iniciativa puede resolver el problema por un tiempo”, explica Sacconato.

Con estas jugadas, en el próximo informe, Brasil pretende al menos pasar de las sombras a “parcial nublado”.