La crisis económica no pudo acabar con el creciente hábito de disfrutar un buen escocés en todo el mundo. Las exportaciones de whisky colaboraron con casi US$ 5.000 millones a la economía de Reino Unido durante 2009, un récord histórico para este destilado. Brasil, con 44%, es uno de los mercados emergentes donde más creció el consumo de whisky, llegando a US$ 93 millones en 2009. México, pese a su propia crisis, lo incrementó en un promisorio 25%, gracias al consumo de US$ 65 millones. No obstante, el mercado regional más importante es Venezuela, donde, pese a las volátiles condiciones del mercado, el consumo de whisky escocés creció en 73% para llegar a US$ 180 millones, uno de los mercados de mayor consumo per cápita del planeta –el mayor de la región, por cierto– y el único destino latinoamericano top 10 para las destilerías escocesas cuando cuentan dólares. Y es que la revolución bolivariana sabe mejor con un buen scotch.