Es un secreto a voces: el plato nacional verdadero de Brasil no es la feijoada sino la tallarinata. O los fideos con tucos y salsas varias. No es broma. Brasil es el tercer mayor mercado consumidor de masas secas del mundo, apenas detrás de Italia y EE.UU. Y ésa es la razón por la cual la italiana Barilla decidió comenzar a fabricarlas en la nación más grande de Sudamérica, a mediados del año pasado. Pero, para ello, la compañía debió adaptarse al gusto local de la pasta. “Los productos de Barilla hechos en Italia se producen con grano de trigo duro, que no crece en Brasil, incluso por razones de clima y suelo, por lo que decidimos ofrecer una línea de productos de trigo blando, que representa el 96% del mercado de fideos aquí”, dice Maurizio Scarpa, director general de Barilla para Brasil y América Latina. 

Con el cambio en la oferta, la marca, antes de apuntar al segmento premium, se ha hecho más accesible para el bolsillo del consumidor común. Incluso los envoltorios rígidos fueron reemplazados por un envase de celofán, como el utilizado por la mayoría de las marcas. “Comenzamos con los 10 artículos más vendidos en Brasil. Así, los ingresos se duplicaron el año pasado” respecto de lo que antes vendían en productos importados desde Italia, dice Scarpa. Inicialmente, la producción de la nueva línea  es responsabilidad de un contratista, pero la intención es seguir creciendo y lanzar nuevos productos en unos 60.000 puntos de venta en todo el país. Seguro que en el sur viñatero de Brasil alguien planea producir un chianti.