“Una ciudad inteligente no está ligada solamente a la tecnología, no es la ciudad de los Supersónicos”, dice Leopoldo de Albuquerque, presidente del Instituto Smart City Business evocando los famosos dibujos animados de la Hannah Barbera.” El concepto de ciudad inteligente es aquella que agrega calidad de vida a la población, sustentabilidad a la urbe y cuyo uso de energía sea racional”.

Alburquerque está pensando en su ciudad, Curitiba, la capital del estado sureño de Paraná, que hizo historia  en los años 80 cuando, bajo el impulso del alcalde-urbanista Jaime Lerner, se transformó en ejemplo regional de planeamiento urbano, principalmente en temas de movilidad y transporte colectivo.

Dado su éxito, en aquella época, se llegó a pensar que la ciudad no precisaría nunca, por ejemplo, de la construcción de una red de metro –las obras para la primera línea de este último comenzaron recién en 2011– debido al buen funcionamiento de sus BRTs (de la sigla en inglés Bus Rapid Transit), que inspiraron modelos parecidos tanto en Brasil como en otros lugares del mundo.

Pero el tiempo pasó, la innovación urbana tiene otras y nuevas herramientas y Curitiba quiere ser líder en esta nueva “liga”, atrayendo proyectos para transformarse en una “ciudad inteligente”. Para ello, dice Paulo Miranda, de la Secretaría de Información y Tecnología del municipio, "hemos buscado alianzas con universidades y empresas que están ofreciendo a la ciudad como un lugar para la realización de proyectos innovadores". Las principales acciones en este momento se centran en la mejora de la infraestructura tecnológica y de transporte, con un avance en la integración de sistemas.

Destacan dos. La primera es en alianza con la generadora Itaipú Binacional y Renault-Nissan, quienes financiarán la utilización de vehículos eléctricos en la flota del municipio. Son diez vehículos utilizados por la Guardia Municipal, la Secretaria Municipal de Tránsito y el Instituto Curitiba de Turismo. El próximo paso será la puesta en marcha de torres o puntos de recarga para vehículos eléctricos en lugares estratégicos de la ciudad.

La otra es transformar la avenida BR-116, que corta la ciudad de punta a punta, en la llamada Línea Verde. “A lo largo de ella está siendo implantado el primer recorrido de ómnibus totalmente eléctrico da América Latina, mediante un acuerdo con Volvo y  con el gobierno de Suecia”, cuenta Miranda.  En paralelo ya se instala una red de fibra óptica que acompaña a la avenida.

La ciudad busca, también, implantar conceptos como semáforos inteligentes, que, a partir de una tarjeta identifican si el peatón tiene alguna dificultad para moverse y cruzar una calle, modulando los tiempos de espera.  Precisamente,  “cuando hablamos de movilidad no hablamos sólo de autos, sino de peatones, ciclistas, incluso del cierre de calles”, cuenta Isadora Ruiz, coordinadora de la Iniciativa Smart Cities, centro de investigación ligado a la Fundación Getúlio Vargas.  Hablar de las ciudades inteligentes supone, agrega, “hablar de la integración de sectores y actores”. Es necesario descubrir cómo los entes privados pueden encontrar beneficios “entendiendo como los espacios públicos pueden apoyar a la marca, o como el desarrollo de la localidad puede beneficiar a la empresa”.

En el caso curitibano, tanto Renault-Nissan como Volvo producen y venden en la región, y la fábrica sueca utiliza el proyecto en la Línea Verde como test para un modelo de ómnibus que debe ser replicado a nivel mundial. Pero la realidad de la colaboración empresas-municipios puede ser más compleja de lo que parece.  “Hay una dificultad de comunicación entre los dos lados”, confiesa Albuquerque. “Sea a cuenta  del compliance de las empresas, o por la posibilidad de una mala interpretación, por parte del público, de las relaciones entre los órganos públicos y las empresas privadas”.

Una manera de allanar la mesa es conversar. Mucho y en público. Es por eso que, en mayo de este año, Smart City Business América, el principal evento sobre ciudades inteligentes de la región, se realizará en la ciudad. Será el primer evento en congregar empresas y gestores públicos para discutir el tema con un foco en la región. Ello porque, en la mirada de Albuquerque, es importante mirar en conjunto las iniciativas de las ciudades regionales y poner el  foco específicamente sobre América Latina, porque muchos de los eventos sobre el tema usan de referencia a Europa, que posee una realidad distinta. “Las personas –enfatiza– tienen que comparar acciones, no ciudades y, a partir de ahí, alimentar el debate”.

“Lo más importante no es el uso de la tecnología, sino cómo ellas potencian el capital humano”, concluye Isadora Ruiz. Porque las ciudades inteligentes no son para hacer a las personas más inteligentes, sino más plenas.