La industria del financiamiento de capital privado –o private equity como es mejor conocido– consiste en recibir y dar. Recibir aportes de inversionistas con disposición al riesgo y que buscan oportunidades de alto retorno para su dinero. Y asignar esos recursos entre empresas de capital cerrado con problemas o alto potencial de crecimiento para comprar una participación e intervenir en su gestión. En la parte del recibir, la industria no ha tenido una muy buena temporada últimamente. Debido a la crisis global, operadores de private equity en América Latina solo consiguieron US$ 5.003 millones en capitalización durante 2009, un 13,3% menos que el año anterior, según el estudio WorldTrade Executive, de Thomson Reuters. No obstante, en la parte del dar fue mucho mejor. Gracias a las oportunidades que generó la misma crisis, estas compañías invirtieron cerca de US$ 2.800 millones en empresas de la región, un 60% más que en 2008. Y es que las favorables valoraciones de empresas no mermaron el potencial de crecimiento de muchas ellas, especialmente los vinculados a los mercados de consumo doméstico de Brasil y Colombia.