Con 20 años cumplidos, la empresa de hamburguesas Burger King intenta adaptarse al mercado latinoamericano tan golpeado por la obesidad. Ya hace algunos años introdujeron las ensaladas y el agua en lugar de la gaseosa. Ahora, dentro de poco, en México ofrecerán yogurt con nueces y fruta para su línea de desayunos, en lugar de los platillos con huevos que se estilan en el país. “El consumidor es quien decide qué es lo que quiere y ahora los consumidores quieren ensaladas”, dice José Tomas, presidente de la marca para Latinoamérica y el Caribe. Por ello, agrega, “estamos buscando qué productos debemos tener, no sólo saludables, sino también para que los padres de los niños puedan escoger. El mexicano quiere más productos y cosas más ligeras en su menú”.

Con el 73% de la población del país en situación de obesidad y sobrepeso, a estas alturas no cabe duda de que, al menos como un nicho nada menor, la oferta de alimentos menos calóricos tiene a quien llegarle. Pero lograr que los mexicanos bajen de peso no será simple: un informe de Euromonitor reveló que, entre 207, el país está en el poco honroso lugar 102 en consumo de vegetales frescos no industrializados, con apenas algo menos de 55 kg per cápita al año. Pero si de kilos de más se trata, México no está sólo. Burger King anunció que espera crecer todavía más en Brasil y Argentina, donde la hamburguesa a la parrilla es la opción “saludable”; un hito que les ha permitido –entre otros factores– aumentar su facturación en Sudamérica en un 34% en los dos primeros trimestres de este año con relación a 2010. En México la cifra fue algo más modesta: un 13%.