Inestable con chubascos. Ésas fueron las condiciones meteorológicas de los últimos tres años para las bolsas de América Latina. El sol volvió a salir este año, pero el pronóstico para 2015 es de cielos despejados en algunos países y desapacible para muchos otros.

La reciente recuperación de los precios de los activos latinoamericanos (ver Gráfico Hoy despejado...) es curiosa. Los mercados han soslayado la marcada desaceleración que afecta a buena parte de las economías de la región. En agosto, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) bajó a 2,2% su proyección de crecimiento para la zona en 2014, desde el 2,7% previsto en abril. “Lo paradójico de esta recuperación es que se ha producido, precisamente, en momentos en que hemos visto una fuerte desaceleración de la actividad”, dice Juan Ruiz, economista jefe de BBVA Research para América del Sur.

La tendencia actual, en todo caso, revierte en parte las pérdidas observadas desde 2011 (ver Gráfico Ayer nublado...), provocadas en gran medida por el contexto internacional: la crisis de deuda en Europa, el menor dinamismo de China, la baja de precios de nuestras materias primas de exportación y el anuncio de la Reserva Federal (Fed) de retirar los estímulos cuantitativos en ese país. 

El escenario actual muestra contrastes. Hay un repunte y son varios los elementos que lo han gatillado. Uno es la evolución de las amenazas globales. Ésta se ha dado de tal forma que los saludables fundamentos de la región y las oportunidades dormidas, y otras nuevas, han retomado visibilidad, dice Jimena Llosa, socia y gerenta de estrategias de inversión de Compass Group. Agrega: “Esto se resume en condiciones externas más benignas y que la desaceleración que afectó a algunos países de América Latina terminó, está llegando a su fin, o bien, está en el piso en cuanto a tasa de crecimiento, dependiendo de la nación”.

La aún abundante liquidez internacional –por los planes de estímulo implementados en el mundo, fundamentalmente en Estados Unidos– también ha apuntalado los activos. Los recursos “han salido en busca de rentabilidad en los mercados emergentes”, destaca Ruiz. Coincide John Edmunds, columnista de AméricaEconomía y economista especializado en finanzas del Babson College, en Boston. “Hay mucha liquidez global y bajas tasas de interés, en algunos casos, ligeramente negativas”, dice. “Veo mucho apetito de inversión de portafolio”.

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Así las cosas, las expectativas son halagüeñas. Las utilidades crecerán este año 15,4% en Chile, 13,2% en México y 7,2% en Perú, de acuerdo a un reporte de J.P.Morgan que considera un promedio de estimaciones de diversos agentes. El aumento esperado para las ganancias en Brasil y Colombia será de 5,5% y 2,3%, respectivamente.

Día soleado

Las predicciones del clima bursátil anuncian cielo despejado en la Alianza del Pacífico. Las economías de Colombia, México, Perú y Chile, según la Cepal, se expandirán este año 5%, 2,5%, 4,8% y 3%, respectivamente.

Colombia está en una fase de aceleración y México comienza a recuperarse. En el país cafetero ha sido determinante el proceso de paz que se lleva adelante con las FARC y una inversión en infraestructura que potenciaría su producto en 1% o más, explica Jimena Llosa. Por otro lado, detalla, el acuerdo político Pacto por México hizo posible en ese país la aprobación e implementación de reformas –entre otras, la energética– que podrían “aumentar su PIB potencial en cerca de 1,5%”.

Edmunds es todavía más optimista respecto de México. El comienzo del fin de los monopolios, prevé, sumará un fuerte dinamismo al mercado accionario: “Las implicancias más obvias son que los costos de esos servicios (monopólicos) van a bajar, pero hay un alcance más profundo: ahora las acciones mexicanas valen”, plantea. “Antes, si Carlos Slim tenía el 5% de una empresa, el otro 95% no valía mucho por el poder del accionista dominante. Ahora el mercado accionario mexicano va a funcionar levantando ahorro de las clases medias”.

Más al sur hay luz y sombra. En Perú se están aplicando medidas contracíclicas para combatir la desaceleración y destrabar proyectos. Y en Chile hay ruido político, económico y social por la reforma tributaria, que busca financiar una reforma educacional.

Esa reforma tributaria chilena puede afectar la actividad, ha advertido la oposición en un acalorado debate. Es cierto que eso puede ocurrir, dice Ruiz, de BBVA Research, pero sugiere una visión de largo plazo. “Si la reforma educacional se implementa bien, tendrá el potencial de mejorar el capital humano y aumentar la productividad”, declara.

Nubes y chubascos

En Brasil se avizoran lluvias ocasionales, después de las movilizaciones sociales y una incipiente recesión luego de cuatro años de bajo crecimiento. La popularidad de Dilma Rousseff ha cedido al punto que en las presidenciales de octubre la mandataria podría perder su reelección ante la socialista Marina Silva.
En Brasil hay volatilidad, dice Steve Howe, CEO de EY (Ernst & Young) para América. Jimena Llosa, de Compass Group, señala que si bien hay incertidumbre, en la campaña electoral se han “abierto las puertas a reformas económicas y políticas positivas”.

En Argentina, las restricciones cambiarias y trabas a las importaciones impuestas por el gobierno de Cristina Fernández, sumadas a su falta de acceso a los mercados internacionales de capital, se confabulan contra un país donde  habrá elecciones en octubre de 2015. Y ahí donde el rey es el tango, la reina es la incertidumbre, advierten expertos. “Argentina sigue siendo un reto”, dice Howe. “Hacen todas las cosas muy, muy bien, excepto las finanzas”, plantea Edmunds. 

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Aun así, las bolsas de Brasil y Argentina son las que presentan los mejores retornos en lo que va de 2014 en la región, a pesar de que las expectativas económicas no les son favorables y la Cepal prevé, para 2014, expansiones del PIB de sólo 1,4% y 0,2%, en cada caso. 

Son tan malas las perspectivas que, buscando adelantarse al mercado, muchos han invertido en estos países porque estiman que son inminentes algunos cambios, dice Nicolás Grage, analista sénior de asset allocation de Bci Asset Management. “Ese argumento es bastante especulativo y, por el momento, no hay nada que indique que las cosas van a cambiar de verdad”, expone.

Los eventuales riesgos no han terminado con el repunte observado este año por las bolsas. Se avizoran amenazas como la desaceleración de China y su efecto en los precios de las materias primas,  además del inicio del alza de tasas que se espera por parte de la Fed para mediados de 2015. “La región ya no disfrutará de vientos de cola como hasta ahora, aunque tampoco se puede decir que tendrá viento en contra”, explica Ruiz, de BBVA Research.

Otro aspecto a considerar son las modificaciones legales que impulsan algunas administraciones y las elecciones que se avecinan en otras. Esto está impactando con fuerza, dice Grage. “Y no sólo por las expectativas de lo que pueda significar un nuevo gobierno y las respectivas reformas que pueda traer, sino también por la capacidad de implementar exitosamente cambios que ayuden a atraer inversiones”, agrega.

Cambio climático

Como sea, el subcontinente sigue siendo atractivo para los inversionistas. Así lo plantea Steve Howe, de EY: “Creemos que en el largo plazo, si vemos la demografía de los mercados emergentes de la región y los flujos de capital, es conveniente seguir invirtiendo”.

Ahora bien, ¿qué sectores son más atractivos para estas apuestas según los meteorólogos bursátiles? Las industrias financiera y de construcción de infraestructura son una opción, dice Jimena Llosa, de Compass Group. Añade que las valorizaciones de las productoras de commodities, cuyos precios han caído en los últimos años, deben ser analizadas: “Si bien el superciclo de las materias primas terminó, sus precios se han estabilizado y el mundo crece. Moderadamente, pero crece”. 

También hay alternativas en los rubros vivienda, alimentación y explotación de recursos naturales en minería, energía y agricultura, plantea Grage, de Bci Asset Management. Y en este análisis no hay que olvidar el desarrollo social del vecindario. La clase media se ha duplicado en dos décadas y el PIB per cápita se ha elevado con fuerza, impulsando el atractivo de las industrias relacionadas con satisfacer el mayor consumo de esos estratos, señala Juan Ruiz, de BBVA Research: “Destacan el comercio minorista, la construcción de viviendas, recreación y los servicios personales en general”.

De todas formas, los flujos de inversión parecen, todavía –como lo ha sido históricamente–, más influidos por la liquidez externa en el caso de las inversiones de portafolio; por oportunidades específicas en sectores de alta rentabilidad, como los commodities, en el caso de las inversiones directas,  y por la trayectoria política promedio de cada uno de los países: “Hay una tendencia de largo plazo (en todas las naciones). El péndulo va a la derecha y a la izquierda, pero, a la hora de la verdad, no se mueve mucho”, observa Edmunds. 

Alterar esas trayectorias, para bien, no es fácil ni rápido. Muchos retos se vienen por delante en América Latina, si quiere independizarse de las mareas del hot money. También diversas oportunidades, si quiere dar un salto en los niveles de inversión directa. Y los que aprovecharán esas alternativas, sostienen los analistas, son los que hagan bien las tareas y efectúen las reformas de manera prudente y seria. De lo contrario, el clima de negocios en el vecindario seguirá variando de despejado a cubierto. Y vuelta a empezar.