El presidente Lula suele caer bien a sus colegas. Su famosa muletilla de “nunca antes en la historia de este país” cobra especial importancia en la política exterior. Es el gobernante brasileño que más ha viajado y el que más representaciones diplomáticas ha abierto (35 en total, 16 de ellas en África). Países como Azerbaiyán o Eslovenia entraron en la ruta de negocios propuesta por el gobierno a los empresarios brasileños.

Pero también ha sido criticado por vincular su política externa a los fundamentos históricos del Partido de los Trabajadores. “Los empresarios temen que el gobierno haya confundido su papel de partido con el proyecto de Estado”, dice Fernando Prestes Maia, presidente del Instituto PNBE de Desarrollo Social y socio de la consultora Global Partnering MatchMakers (GPM) de São Paulo.

Dilma Rousseff: la candidata bajo la sombra de Lula.

Cada vez que Lula ha estrechado la mano de Hugo Chávez, Fidel Castro o el iraní Ahmadinejad ha obtenido a cambio ventajas comerciales. Para algunos fue demasiado condescendiente con vecinos como Argentina y obsesivo en la búsqueda de un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, el que aún no obtiene.

“El próximo gobierno será más pragmático en la defensa de los intereses y menos ideológico”, señala Thomaz Zanotto, director del departamento de relaciones internacionales y comercio exterior de la patronal FIESP.

Zanotto ve esta tendencia en los dos candidatos principales, la oficialista Dilma Rousseff y el opositor José Serra. “Dilma es una mujer muy práctica y Serra va a exigir resultados”, dice.

Hasta julio de 2008, cuando colapsaron las negociaciones comerciales de la Ronda de Doha, se privilegiaron las relaciones multilaterales. “La FIESP dio su apoyo porque elementos como los subsidios sólo se pueden resolver aese nivel. Luego el gobierno se enfocó a lo bilateral, pero quedaba poco tiempo”, explica Zanotto.

En el caso del Mercosur, Zanotto recuerda el silencio de Lula en la crisis de las papeleras entre Argentina y Uruguay. “Brasil prefirió meterse en el Medio Oriente, que no le incumbe”. Prestes Maia concuerda en la falta de opciones en el caso del bloque sudamericano. “Jurídicamente estamos presos”, explica.

Las relaciones con África, en cambio, son un elemento bien evaluado. Especialmente con los países de habla portuguesa, que se están transformando en un buen destino para bienes y servicios brasileños. Todo lo contrario de Irán, donde los riesgos y los costos son altos, y las ganancias, muy pocas.

José Augusto Coelho Fernández, director ejecutivo de la Confederación Nacional de la Industria (CNI), confirma la preocupación de algunos empresarios respecto de las relaciones con Irán y Venezuela, aunque reconoce la existencia de empresas que tienen intereses estratégicos en esos países.

En cambio, llama la atención la timidez del gobierno saliente en su relación con China y la ausencia de avances significativos para enfrentar las trabas internas al comercio. Existe consenso de que la apertura de nuevos mercados tiene poco efecto si no se realizan reformas tributarias. “Brasil termina exportando impuestos”, advierte Coelho Fernández. Independientemente de quien sea el próximo gobernante, todos coinciden en que difícilmente tendrá la influencia de Lula. Aún así, Brasil seguirá en los ojos del mundo.

Agenda continuista

Dilma Rouseff, jefa de gabinete del presidente Lula y candidata presidencial del Partido de los Trabajadores, respondió a un cuestionario AméricaEconomía.

Las encuestas arrojan de momento un empate con José Serra, gobernador del estado de São Paulo. Serra no respondió al cuestionario.

¿Cree usted que la política exterior del presidente Lula reportó beneficios?

Dilma Rousseff: Sin duda. Antes observábamos, con complejo de inferioridad, el gran juego de la política internacional. Ahora
formamos parte de él.

¿Apoya usted a la cancillería brasileña en posturas como la adoptada en el caso de Irán?

DR: Nosotros defendemos el respeto mutuo en política internacional. Sólo cuando existen relaciones bilaterales bien fundadas se genera confianza recíproca. Seguiremos creyendo en las soluciones diplomáticas para los conflictos.

Algunos analistas critican la actual situación del Mercosur.

DR: Mercosur es una realidad histórica y todas las iniciativas deben encaminarse hacia su fortalecimiento, no para rematarlo.

¿Cómo piensa enfrentar las relaciones con Estados Unidos?

DR: Con respeto mutuo y cooperación. Una asociación estratégica que no abdique independencia ni sobera.